INFORMACION GENERAL | Provinciales | 21/05/2020
Tampoco se podrán utilizar las que sean de otro material no biodegradable. La medida alcanza a la distribución de este tipo de elementos para el transporte de productos y mercaderías. Entrará en vigencia luego de dos años de publicada la ley. El propósito es modificar las costumbres cotidianas para lograr hábitos más amigables con el ambiente.

La decisión fue adoptada por la Cámara de Representantes de la provincia en su sesión semanal, a partir de sendas iniciativas presentadas por los diputados Carlos Rovira y Julio Barreto, y los ex legisladores Eduardo Morales Lezica, María Safrán, Nelson Hartwig y Alba Nilsson.


Los objetivos de la ley aprobada son promover la concientización respecto de la utilización de materiales biodegradables, proteger los ecosistemas afectados por material no biodegradable y contribuir al derecho de los habitantes a gozar de un ambiente sano, equilibrado y apto para el desarrollo humano.


Un material biodegradable es aquel que se puede descomponer en elementos químicos naturales, mediante la acción de agentes biológicos tales como el sol, el agua, las bacterias, las plantas o los animales.


En los fundamentos de su proyecto, Rovira señaló que su motivación radica en “la preocupación por la gran crisis ambiental que está afectando a nuestro planeta”.


En ese sentido, advirtió que “las bolsas de plástico se han convertido en uno de los mayores residuos problemáticos del mundo, ya que no se depositan adecuadamente, se desechan indiscriminadamente, contaminan los suelos, desagües pluviales, paisajes, ríos, mares, océanos y otros ambientes naturales e impiden, asimismo, que se reciclen o se vuelvan a reutilizar”.


Por lo tanto, consideró “necesario realizar, como Estado, todo lo que esté a nuestro alcance, y aún más, inclusive, para revertir el daño ambiental inexorable que se está ocasionando”.


Para Barreto, en tanto “la obligación constitucional de asegurar un ambiente sano incumbe tanto al gobierno federal como al provincial”. Calificó como “innegable el impacto ambiental negativo que provoca la abundancia, o sobreabundancia, de elementos no degradables en nuestro entorno, en especial, las bolsas de plástico para el transporte de mercadería que entregan quienes ejercen actividad comercial en la provincia, las que resultan en extremo perniciosas para el ambiente debido a su perdurabilidad y falta de degradación por un término cercano a los 300 años”.