El Iprodha prevé adjudicar más de 350 viviendas antes de fin de año y proyecta nuevas obras

29 de octubre de 2026

El Gobierno de Misiones busca ampliar la construcción de viviendas hacia localidades del interior provincial durante 2027, mediante un esquema de obras de menor escala y nuevas alternativas de financiamiento. La planificación se desarrolla mientras el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (IPRODHA) avanza con las adjudicaciones previstas para este año, que podrían superar las 780 unidades habitacionales entre las ya entregadas y las programadas hasta diciembre.

En declaraciones a Misiones Online, el presidente del organismo, Juan Carlos Pereira, precisó que durante 2026 se concretó la entrega de 431 viviendas y que otras 350 están previstas para los próximos meses. El funcionario explicó que actualmente las construcciones se sostienen con fondos provinciales, debido a la falta de financiamiento nacional, y confirmó gestiones ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Fonplata para conseguir recursos que permitan acelerar nuevos proyectos.

La mayor parte de las adjudicaciones realizadas hasta octubre se concentró en Posadas, con 274 viviendas, seguida por Oberá, con 88; Apóstoles, con 42; y San Vicente, con 27. Para el próximo año, la intención es modificar esa distribución y recuperar la ejecución de programas habitacionales en municipios que llevan varios años sin recibir nuevas obras del instituto.

La estrategia contempla desarrollar conjuntos de cuatro, seis u ocho viviendas, que podrán ampliarse progresivamente una vez concluidas las primeras etapas. Según Pereira, este mecanismo permitiría llegar a más localidades sin depender exclusivamente de grandes emprendimientos urbanos. La propuesta también apunta a distribuir la actividad de la construcción en distintos puntos de Misiones, en un escenario marcado por las restricciones presupuestarias.

En paralelo, el IPRODHA avanza en la actualización de un relevamiento provincial sobre las necesidades de acceso a la vivienda, con asistencia del BID. El trabajo recupera información del Programa Misionero de Urbanización de 2016 y busca determinar dónde se concentra la demanda, qué sectores presentan mayores dificultades y cuáles son las intervenciones necesarias. El diagnóstico incluye tanto la falta de unidades habitacionales como las deficiencias estructurales y de servicios en viviendas existentes.

Uno de los obstáculos señalados por el titular del instituto es la dificultad para acceder al crédito hipotecario. Aunque las familias de menores recursos continúan entre los sectores con mayores necesidades, los hogares de ingresos medios también encuentran limitaciones para financiar una vivienda propia. Pereira sostuvo que las tasas de interés actuales y el endeudamiento familiar impiden que los préstamos bancarios representen una solución de alcance masivo.

La situación de quienes trabajan sin ingresos formalmente registrados constituye otra dificultad para acceder a los programas. Frente a estos casos, el organismo dispone de la figura del principal pagador, mediante la cual una persona que puede demostrar solvencia económica asume la responsabilidad formal de abonar las cuotas. Posteriormente, la familia beneficiaria le reintegra los pagos, lo que permite contemplar situaciones que no encajan en los requisitos tradicionales de acreditación de ingresos.

El instituto también registra modificaciones en el perfil de quienes buscan acceder a una casa. Las últimas convocatorias mostraron una demanda similar entre familias con hijos y hogares sin menores a cargo, incluidos jóvenes solteros y matrimonios sin hijos. Esta transformación llevó al organismo a incorporar distintas categorías de inscripción, con el propósito de adaptar la oferta habitacional a las nuevas composiciones familiares.

Por otra parte, Pereira destacó la experiencia de Itaembé Guazú como ejemplo de crecimiento urbano organizado, al vincular la construcción de viviendas con la planificación territorial y la provisión de infraestructura. En ese marco, sostuvo que la intervención estatal permite orientar la expansión de las ciudades y evitar desarrollos desordenados. La posibilidad de extender este modelo a otras localidades dependerá, en buena medida, de la disponibilidad presupuestaria y del resultado de las negociaciones internacionales que el IPRODHA mantiene abiertas.