La crecida del río Paraná mantiene en alerta a Corrientes, donde 646 personas debieron abandonar sus viviendas. El domingo, el agua alcanzó los 6,98 metros en la capital provincial, apenas por debajo del nivel de evacuación, fijado en 7 metros. Las previsiones ubican el pico entre el 20 y el 21 de octubre, con una altura estimada de entre 7 y 7,10 metros.
Según el informe de Defensa Civil difundido el domingo, 289 personas fueron evacuadas y otras 357 dejaron sus hogares por sus propios medios. En la capital correntina, algunas familias de las zonas más comprometidas ya comenzaron a trasladarse. La emergencia también afecta a localidades como Paso de los Libres, Isla Apipé, San Antonio, Ituzaingó e Itatí.
En Paso de la Patria, el Paraná superó el nivel de evacuación de 7 metros y cubrió completamente las playas, mientras se preparan espacios comunitarios para recibir a las familias afectadas. En Itatí, donde las evacuaciones comenzaron antes del fin de semana, el río llegó el sábado a 7,74 metros, por encima del umbral de evacuación de 7,50 metros.
Desde Defensa Civil explicaron que la situación también está influida por la crecida del río Iguazú, que el 14 de octubre superó los 32 metros. Esa onda tarda alrededor de siete días en llegar al puerto de Corrientes. A ese aporte se suman las descargas de Itaipú y Yacyretá y el caudal del río Paraguay, que confluyen en la zona de Corrientes y Resistencia.
El director general de Alertas Hidrológicas del Instituto Nacional del Agua, Juan Borus, señaló que, después del pico previsto en la capital correntina, la onda avanzará hacia los tramos del Paraná que atraviesan Santa Fe, Entre Ríos y el Delta bonaerense. También advirtió que el río Uruguay podría mantenerse con aguas altas durante el resto del año, debido a las lluvias y a una tendencia climática adversa en su cuenca.
La emergencia obligó además a trasladar ganado desde las islas hacia tierra firme. Según datos del Senasa al 14 de octubre, en el departamento de Bella Vista se habían movilizado 950 animales y quedaban otros 1.511 por retirar. Mientras continúan los operativos, las familias ribereñas enfrentan la incertidumbre por el avance del agua y la posible duración de las inundaciones.