El Ministerio de Ecología llevó adelante acciones de fiscalización sobre una chatarrería ubicada en una zona urbana de Garupá. Ante la persistencia de la situación, se iniciarán las actuaciones administrativas correspondientes.
Las inspecciones se realizaron a partir de un reclamo por la acumulación de residuos y tuvieron como objetivo verificar las condiciones del lugar, prevenir posibles impactos ambientales y resguardar las condiciones sanitarias del entorno. La presencia de este tipo de materiales en un sector urbano representa una preocupación que excede el ordenamiento del espacio público, debido a los riesgos que puede generar para el ambiente y la salud de la población.
La primera intervención contó con la participación de la Dirección de Impacto Ambiental, la Dirección de Recursos Vitales del Ministerio de Ecología y la Dirección de Defensa del Medio Ambiente y Delitos Rurales de la Policía de Misiones.
Durante el procedimiento, los agentes constataron la presencia de residuos y elementos de diferentes tipos y dimensiones depositados sobre la vía pública, entre ellos restos de electrodomésticos, botellas, autopartes, cubiertas y vehículos en desuso. Esta acumulación obstaculizaba la circulación y generaba condiciones propicias para la presencia de roedores, como las ratas, que pueden representar un riesgo sanitario, y para la proliferación de vectores transmisores de enfermedades.
En particular, la acumulación de recipientes, cubiertas y otros objetos capaces de retener agua adquiere especial relevancia durante los períodos de lluvia, cuando pueden convertirse en criaderos del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue. Por ello, el control de estos espacios resulta fundamental para prevenir situaciones que comprometan la calidad ambiental y las condiciones sanitarias de los sectores habitados.
Además de los riesgos sanitarios, la acumulación de chatarra y materiales en desuso a la intemperie puede generar impactos ambientales. La exposición prolongada de metales al agua y al oxígeno provoca procesos de corrosión y oxidación que, según el tipo de material y los contaminantes presentes, pueden favorecer la liberación de sustancias al suelo. A su vez, el agua de lluvia que entra en contacto con estos residuos puede arrastrar partículas y contaminantes hacia terrenos cercanos y, bajo determinadas condiciones, infiltrarse en el subsuelo y comprometer la calidad de las aguas subterráneas y napas.
La acumulación y disposición inadecuada de estos residuos demanda controles ambientales que permitan prevenir la degradación del suelo, la afectación de los recursos hídricos y otros impactos sobre el entorno, especialmente en áreas urbanas donde conviven actividades humanas y espacios habitados.
A partir de las irregularidades detectadas, el Ministerio intimó al propietario a retirar los residuos depositados sobre la vía pública en un plazo de cinco días hábiles. Asimismo, requirió la presentación de un estudio de impacto ambiental dentro de los diez días hábiles.
Posteriormente, se llevó adelante una segunda inspección para comprobar el cumplimiento de las medidas exigidas. En esa oportunidad, los agentes verificaron que las intimaciones no habían sido cumplidas. Frente a esta situación, Ecología avanzará con las actuaciones administrativas correspondientes, en el marco de sus competencias de control y fiscalización ambiental.
En el marco del sumario, el titular podrá ejercer su derecho de defensa y presentar su descargo.




