Hay que remontarse a Suecia, que fue el primer país que instituyó un día en el año para rendirle tributo al árbol, en 1840, y así concientizar sobre la importancia de los recursos arbóreos para la Tierra, y de la necesidad de enseñar a niños y adultos sobre las plantas y sus cuidados para preservarlas.
En la Argentina, todo comenzó quizás con Domingo Faustino Sarmiento, presidente de la Nación desde 1868 hasta 1874, y el principal impulsor de la actividad forestal. En un discurso señaló: “El cultivo de los árboles, conviene a un país pastoril como el nuestro, porque no solo la arboricultura se une perfectamente a la ganadería, sino que debe considerarse un complemento indispensable. (…) La Pampa es como nuestra República, tala rasa. Es la tela en la que ha de bordarse una nación. Es necesario escribir sobre ella ¡Árboles! ¡Planten árboles!”.