Con un discurso cada vez más duro sobre costos y crisis, el empresario del transporte Marcelo Zbikoski volvió a presionar por un aumento del boleto en Posadas. Sin embargo, el reclamo vuelve a apoyarse en declaraciones públicas sin que se conozcan datos básicos del sistema: cuántos pasajeros se transportan por mes, cuánto se recauda y cuál es la rentabilidad real de las empresas que operan el servicio.
En una entrevista concedida a Radio República, Zbikoski afirmó que el valor del pasaje urbano debería ubicarse hoy entre los 4.000 y 5.000 pesos. Según explicó, más de la mitad del costo corresponde a salarios, seguido por combustible, impuestos y gastos operativos.
El empresario volvió a cuestionar el esquema de subsidios vigente desde 2002 y aseguró que el modelo está desordenado y desfinanciado. También advirtió sobre atrasos de varios meses en los pagos estatales y sobre un deterioro progresivo del servicio en distintas ciudades del país.
No obstante, cada vez que el debate tarifario se reactiva, la discusión avanza sin información pública verificable. No hay balances abiertos ni informes accesibles que permitan a los usuarios comprender cómo se construye el precio del boleto en Posadas.
Zbikoski insiste en que el subsidio beneficia al pasajero y no a las empresas, pero ese argumento no puede ser contrastado ante la ausencia de cifras oficiales sobre volumen de pasajeros, ingresos mensuales y márgenes de ganancia.
En este contexto, el próximo martes 6 de enero se realizará la audiencia pública para analizar la tarifa del transporte urbano. El encuentro será desde las 9 de la mañana en el Parque de la Ciudad y forma parte del procedimiento previo a una eventual actualización del boleto. Sucederá en un contexto de drástica reducción de frecuencias y con un servicio prestado precaio y con muchos cuestionamientos.
La convocatoria quedó envuelta en críticas luego de que la Municipalidad habilitara solo un día de inscripción presencial para participar. La decisión limitó de manera evidente la posibilidad de intervención ciudadana y dejó en evidencia una escasa vocación de ampliar el debate.
Aunque la audiencia no es vinculante, debería ser una instancia central para exigir datos concretos y transparentes. Sin embargo, el proceso se desarrolla con información incompleta y sin una exigencia firme por parte del Estado.
Tanto el gobierno municipal como el provincial, responsables del control del servicio, mantienen una actitud permisiva frente a la falta de rendición pública de cuentas. Esa tolerancia deja al usuario en una posición desventajosa frente a aumentos que se anuncian sin respaldo numérico visible.
Así, mientras el discurso empresarial gana espacio y volumen, el punto central sigue sin resolverse: el debate por el boleto avanza, pero los números del transporte en Posadas continúan cerrados para quienes lo usan todos los días.