Julio César Argüello, de 45 años, falleció en las últimas horas en el Hospital Ramón Madariaga, donde permanecía internado en estado crítico desde el 6 de febrero. El agente del Servicio Penitenciario Provincial había sido encontrado gravemente herido dentro de su vivienda, ubicada sobre calle Puerto Rico, casi avenida Alicia Moreau de Justo.
Según los primeros datos, fue su hermana quien lo halló con una lesión en la cabeza y dio aviso inmediato para que recibiera asistencia médica. Ya en el centro de salud, los estudios confirmaron que presentaba restos metálicos en el cráneo compatibles con un disparo. Debido a la complejidad del cuadro, los profesionales optaron por un manejo conservador y aguardaron su evolución en terapia intensiva.
Con el correr de los días su estado no mostró mejorías y finalmente se confirmó el deceso como consecuencia de la grave herida.
El caso está rodeado de interrogantes. En el domicilio no se encontró ningún arma de fuego, un dato clave que abre distintas líneas de análisis. Por disposición del Juzgado de Instrucción 2, a cargo de manera subrogante del magistrado Fernando Luis Verón, se ordenó la autopsia para avanzar en el esclarecimiento.
También se realizaron pericias, entre ellas la prueba de guantelete de parafina, que detectó restos de pólvora en sus manos, aunque ese resultado por sí solo no determina cómo se produjo el disparo. Además, trascendió que el agente poseía un revólver heredado de su padre, el cual no fue hallado en la escena.
La investigación continúa con hermetismo mientras se intenta reconstruir qué ocurrió en las horas previas al hecho.