Sin culpables, ni certezas y un sádico suelto: 13 años del crimen de Lucía Maidana

6 de abril de 2026

Este 6 de abril se cumplen trece años del femicidio de Lucía Maidana, la estudiante de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Misiones asesinada en su departamento en Posadas. A más de una década del crimen, la causa judicial sigue sin detenidos ni responsables identificados, y permanece como uno de los casos más sensibles de impunidad en la provincia.

La joven, de 23 años y oriunda de Capioví, vivía en un inquilinato del barrio El Palomar. La noche del 6 de abril de 2013 su cuerpo fue hallado en el interior de la habitación, luego de que un incendio alertara a la propietaria. Con el correr de las horas, la autopsia determinó que había sido abusada sexualmente, golpeada en la cabeza y asfixiada, antes de que el agresor iniciara el fuego para intentar eliminar evidencias.

Uno de los puntos clave de la investigación fue que no había signos de ingreso forzado en el lugar. Esa situación orientó las primeras hipótesis hacia alguien del entorno o con acceso al departamento. Horas antes del crimen, Lucía había hablado con amigas y tenía previsto un encuentro que finalmente no se concretó, tras lo cual se perdió todo contacto.

En los primeros días de la causa fue detenido un vecino del edificio, apuntado por contradicciones en sus declaraciones y por un testimonio que lo vinculaba con un juego de llaves del departamento. Sin embargo, recuperó la libertad poco después, cuando los análisis genéticos descartaron su participación en el hecho.

Con el avance de las pericias, en 2018 se confirmó la existencia de ADN del agresor. Ese mismo perfil genético apareció en otros casos de abuso sexual ocurridos en la zona universitaria de Posadas, lo que permitió inferir que se trataba de un atacante serial. A pesar de ese elemento clave, nunca se logró identificar a una persona concreta.

Con el paso de los años, la investigación acumuló demoras, cambios y retrocesos. Incluso, en el último tiempo se disolvió la comisión policial especial que trabajaba en el caso, lo que incrementó la preocupación de la familia ante la falta de avances concretos.

A trece años del crimen, el reclamo de justicia continúa vigente entre familiares, amigos y la comunidad universitaria. El caso de Lucía Maidana sigue abierto, sin respuestas ni responsables, y se mantiene como una herida persistente en la sociedad misionera.