El Gobierno de Misiones decidió reemplazar AlegraMed, la plataforma digital que durante casi seis años concentró buena parte de los servicios de salud pública de la provincia. El lanzamiento de una nueva aplicación está previsto para agosto y marcará el cierre definitivo de una herramienta que nació durante la pandemia, pero que en los últimos tiempos acumuló cuestionamientos técnicos, políticos y administrativos.
La decisión se produce en un contexto político particular, atravesado por versiones de distanciamiento entre el gobernador Hugo Passalacqua y el conductor del Frente Renovador de la Concordia, Carlos Rovira, uno de los principales impulsores de la modernización tecnológica del Estado y promotor de proyectos como AlegraMed. Aunque oficialmente no existe ninguna vinculación entre ambos hechos, el reemplazo de una de las iniciativas emblemáticas del proceso de digitalización provincial alimentó especulaciones dentro del ámbito político misionero.
Presentada en 2020 como una respuesta a las restricciones sanitarias impuestas por el COVID-19, AlegraMed permitió gestionar turnos médicos, acceder a teleconsultas, consultar estudios, utilizar recetas electrónicas y administrar historias clínicas digitales. Sin embargo, con el paso de los años comenzaron a multiplicarse los reclamos de usuarios por fallas en el acceso al sistema, problemas de validación de identidad, dificultades para registrar nuevos documentos y errores en distintas prestaciones.
A los inconvenientes técnicos se sumaron cuestionamientos sobre los costos y las condiciones de contratación de la plataforma. Semanas atrás, la diputada radical Rosi Kurtz presentó un pedido de informes para que el Ejecutivo provincial detalle cuánto dinero destina al servicio, la modalidad contractual utilizada, la cantidad de usuarios registrados y los mecanismos de auditoría aplicados para resguardar la información sanitaria de los misioneros.
Mientras la actual aplicación ya advierte a los usuarios que dejará de funcionar próximamente, el Gobierno avanza con una nueva herramienta que promete una infraestructura más robusta, mejor integración de servicios y una experiencia más eficiente. El cambio representa mucho más que una actualización tecnológica: también supone el cierre de uno de los proyectos más representativos de la transformación digital impulsada en los últimos años y abre una nueva etapa para el sistema de salud provincial en medio de un escenario político que no pasa desapercibido.