El ministro coordinador de Gabinete, Carlos Sartori, cuestionó la eliminación de las restricciones para la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros y apuntó contra el Gobierno nacional por lo que consideró un “doble discurso” en materia de soberanía. En ese contexto, respaldó la decisión del gobernador Hugo Passalacqua de avanzar judicialmente para resguardar los intereses de Misiones.
“Reivindican Malvinas por conveniencia electoral, mientras abren el territorio argentino al mejor postor”, afirmó Sartori. Para el funcionario, la discusión adquiere especial relevancia en una provincia como Misiones, donde más del 90% de sus límites son internacionales y existen recursos naturales y áreas productivas consideradas estratégicas.
El planteo surgió en torno al artículo 154 del DNU 70/2023, que derogó el régimen nacional que establecía restricciones para la adquisición de tierras rurales por extranjeros. Ante ese escenario, Passalacqua instruyó a la Fiscalía de Estado para avanzar con las herramientas legales disponibles.
“Podemos discutir modelos económicos, regulaciones y hasta el rol que debe tener el Estado, pero hay un punto en el que Misiones tiene que ser muy clara: nuestro territorio no puede quedar sujeto exclusivamente a las reglas del mercado”, sostuvo Sartori.
El ministro también cuestionó lo que definió como una contradicción entre el discurso nacional sobre Malvinas y la flexibilización de las condiciones para acceder a tierras argentinas. “No puede Nación reclamar lo que legítimamente consideramos nuestro y, al mismo tiempo, retirar las protecciones sobre la tierra que hoy está en manos de los argentinos”, expresó.
Sartori vinculó además la discusión con la estructura productiva de Misiones, caracterizada por chacras y unidades familiares. Advirtió que las dificultades para sostener la actividad pueden empujar a productores a desprenderse de sus propiedades. “Si ese fenómeno sigue, no cambia solamente la economía: cambia el mapa de propietarios de Misiones”, señaló.
También remarcó que la cuestión excede el valor comercial de la tierra y alcanza recursos como el agua, los bosques y la biodiversidad. “El mercado puede ponerle precio a una hectárea. Lo que no puede medir de la misma manera es el agua que hay ahí, el bosque que conserva, las especies que protege o lo que ese espacio va a representar dentro de cincuenta años”, afirmó.
Finalmente, respaldó la decisión de Passalacqua de llevar el planteo a la Justicia y sostuvo que el debate también debería darse en el Congreso. “Defender la soberanía es mucho más que pronunciar la palabra soberanía. Es cuidar el lugar donde vivimos, garantizar que nuestros productores puedan seguir trabajando y preservar los recursos que van a necesitar nuestros hijos”, concluyó.