El Parque Nacional Iguazú dispuso el cierre preventivo de los recorridos del lado argentino ante el aumento del caudal, que ya había superado los 11 millones de litros por segundo. Las lluvias continúan y las autoridades evaluarán cuándo podrán reabrir.
La medida se comunicó este lunes por la mañana, luego de que el río Iguazú registrara una importante crecida. Las precipitaciones persistentes hacen prever que el caudal seguirá aumentando, por lo que el cierre busca resguardar tanto a los turistas como al personal que trabaja en el área protegida.
Los circuitos Superior e Inferior pueden funcionar de manera segura hasta determinados niveles del río. Cuando el caudal supera los 11.000 metros cúbicos por segundo, las condiciones se vuelven riesgosas y obligan a suspender las visitas. Durante la jornada, las autoridades analizarán la evolución del río para determinar si es posible habilitar nuevamente los recorridos.
Como medida preventiva ante esta crecida, en agosto ya habían desmontado el circuito de la Garganta del Diablo para proteger sus estructuras. El fenómeno estaba previsto en el marco de las condiciones climáticas asociadas a El Niño, aunque su mayor impacto se esperaba inicialmente para septiembre.