Pese a que la tendencia en contra suma
37 votos frente a 31 a favor y aún hay dos senadores -Omar Perotti de Santa Fe
y el tucumano José Alperovich- que permanecen indefinidos, toda la expectativa
estará puesta en lo que suceda en el recinto desde las 9.30 y en la fuerza que
pueda ejercer la calle, donde ambos bandos los «verdes» y los
«celestes» se movilizarán y realizarán diferentes actividades.
Entre los senadores, hubo un acuerdo
respecto al tiempo para hablar en el recinto: los presidentes de las tres
comisiones que intervinieron-Mario Fiad, Dalmacio Mera y Pedro Guastavino-
tendrán 15 minutos, los jefes de bloque 30 y el resto de los oradores 10
minutos cada uno, por lo que se estima que la sesión dure al menos 12 horas.
La senadora neuquina Lucila Crexell,
quien desde un primer momento anunció que se abstendrá presentó en las últimas
horas un proyecto de despenalización, mientras que la puntana María Eugenia
Catalfamo estará ausente por licencia por embarazo.
El debate del proyecto de aborto legal,
seguro y gratuito iniciará en el recinto con una discusión reglamentaria,
debido a que el proyecto no consiguió la semana pasada dictamen de comisiones
por la negativa del sector «celeste» a firmar despacho y la
insuficiente cantidad de firmas de la facción «verde», que reunió 26
de las 27 que necesitaba para lograr un dictamen de mayoría.
A pesar de que ya fue votada la
«preferencia con o sin dictamen» para el proyecto en cuestión, los
legisladores que se oponen a la ley podrían reclamar la habilitación del
tratamiento por los dos tercios de los votos, aunque ya anticiparon que no
pondrán obstáculos para ello.
Por lo tanto, lo que se someterá a
votación será el proyecto tal cual llegó de la Cámara de Diputados, que
contempla la interrupción voluntaria del embarazo en hospitales públicos y
clínicas privadas de manera gratuita hasta la semana 14 de gestación.
Se establece además un plazo de cinco
días desde el momento de la solicitud para que el profesional de la salud o la
institución médica lleve adelante el aborto y se impone una pena de entre tres
meses y un año de prisión y el doble de inhabilitación para el médico que
obstaculice o dilate injustificadamente la práctica.
El proyecto fija la creación de un
registro para médicos que se declaren objetores de conciencia frente a esta
práctica pero prohíbe la objeción institucional y también la creación de un
registro estadístico para llevar un control sobre la cantidad de abortos que se
realizan por año.
Sólo se autoriza la interrupción del
embarazo después de la semana 14 cuando existan causales graves como el
embarazo producto de una violación, la inviabilidad de vida extrauterina para
el feto y el riesgo de salud de la mujer.
Si el proyecto fuera aprobado en
general se pasará a la votación artículo por artículo, donde se discutirán los
cambios acordados: bajar el plazo a 12 semanas de gestación, permitir la
objeción de conciencia institucional, eliminar el artículo de las penas para
los médicos y la producción pública de misoprostol, para el aborto por vía
medicamentosa.
En este escenario, deberá volver a
Diputados para su segunda revisión. Allí la Cámara baja podrá confirmar los
cambios o insistir con el proyecto inicial.
Si finalmente se impusiera el
«No», el proyecto no podría volver a tratarse sino hasta el año que
viene, ya que la ley prevé que, en caso de rechazo, tiene que pasar un año
desde la fecha original de presentación. Lo más probable es que se espere hasta
2020, hasta el recambio del Congreso.
La Dirección de Seguridad y Control del
Senado dispuso una serie de medidas de prevención, de cara a una sesión que se
sale de los estándares habituales. Contará con más de 400 periodistas
acreditados y se esperan más de un millón de personas en las inmediaciones del
palacio legislativo.
Entre ellas, se decretó el asueto para
el personal administrativo que no esté afectado a la realización de la sesión,
en tanto que se autorizará el ingreso al Congreso exclusivamente al personal
acreditado previamente y con identificación especial para asistir al evento.
Por otra parte, se espera un fuerte
dispositivo de seguridad en toda la zona del Congreso y un perímetro policial,
para controlar los ingresos, en medio de las concentraciones de la militancia a
favor y en contra de la iniciativa.