Justicia deja a Carrió sin fueros en demanda civil por supuesta falsa denuncia

17 de diciembre de 2018

La Sala B de la Cámara Comercial echó por tierra la
estrategia de la legisladora para anular la denuncia realizada en su contra por
la serie de imputaciones que le había hecho al funcionario en su intento por
esmerilar también al entonces titular del máximo Tribunal Ricardo Lorenzetti
con el pedido de juicio político, uno de sus primeros chisporroteos con
Mauricio Macri.

En duros términos, la justicia rechazó la “inmunidad
parlamentaria” que interpuso Carrió pero también incluyó al secretario de
Fortalecimiento Institucional de la Jefatura de Gabinete de Ministros, Fernando
Sánchez que compartió con la jefa de la Coalición Cívica la denuncia penal que
intentó preparar el terreno para expulsarlos de la Corte. Ahora quedaron
expuestos a ser investigados sobre si plantearon una falsa denuncia y montaron
una “operación de prensa”.

A fines de noviembre, los cinco ministros desecharon
el pedido de auditoría que a través de una nota Carrió entregó en mano a Carlos
Rosenkrantz para que se revisen las cuentas del máximo Tribunal.

“Los demandados, al denunciar penalmente al actor imputándole
la comisión de delitos exorbitaron la inmunidad de opinión parlamentaria al
ocurrir ante otro poder de la Constitución pretendiendo llevar a juicio a un
ciudadano”, indicaron los camaristas Roberto Parrilli, Omar Díaz Solimine y
Claudio Ramos Feijoó en su fallo del 11 de diciembre. Sostuvieron que negar la
chance de que Marchi reclame un resarcimiento en el ámbito civil por los daños
ocasionados “violaría el límite de igualdad ante la ley”. Carrió y Sánchez
denunciaron a Lorenzetti y a Marchi el 13 de enero de 2016 por enriquecimiento
ilícito ante el juez Sergio Torres, que fue luego archivada por “inexistencia
de delito”.

Adujo que al momento de plantear la denuncia penal,
afectaron su buen nombre y honor a sabiendas de que la AFIP había declarado la
“inexistencia de interés fiscal en el caso”. Marchi los demandó civilmente un
año después, cuando “lilita” apuró un pedido de juicio político y mantuvo un
cruce de cartas documento con Lorenzetti, ya en 2017. Pero Carrió pese a que
sostuvo públicamente que no se ampararía en sus fueros, se defendió
argumentando que sus dichos estaban amparados en su función como legisladora,
algo que había conseguido cuando la demandó Ricardo Echegaray. Pero en este
caso, la Cámara Civil revocó la decisión de primera instancia por unanimidad y
la dejó a la intemperie, en caso de tener que responder patrimonialmente por
daños y perjuicios.

El jueves fue notificada de la novedad sólo apelable ante la
propia Corte. Marchi ya le ganó en primera instancia el juicio civil a la
editorial que publicó el libro “El Señor de la Corte”, una especie de biografía
íntima de Lorenzetti con todas las pinceladas de la información con la que
Carrió nutrió sus pedidos de juicio político al rafaelino.

Algunas se
comprobaron falsas como los supuestos 3502 inmuebles rurales escondidos por
Marchi. No existía ninguno.

“Se considera que la imputación de un delito es una cuestión
no alcanzada por la inmunidad parlamentaria establecida en el artículo 68 de la
Constitución Nacional ya que la denuncia penal no es equiparable a una opinión
o discurso, más aún cuando dicha imputación no es una derivación de la
actuación atinente a la propia función legislativa asignada”, indicó la Sala B.
Además de calificarlo de “testaferro” de Lorenzetti, Carrió fue mucho más allá
sobre imputaciones en el ámbito privado de Marchi, a quien señaló
históricamente por manejar los cuantiosos fondos de la Corte. Agregó a aquella
demanda elementos bajo secreto fiscal de la AFIP que habría recibido mediante
un “anónimo”, algo que constituía un delito en sí mismo.

Parte de esa historia se complementa con otros datos que
siempre fueron sospechados por los involucrados: uno de los “héroes” –según
tweets de Carrió- desplazados de la AFIP, el exsubdirector general de
operaciones del Interior Jaime Mecikovsky, era una de las fuentes de información
de Carrió sobre Lorenzetti y su entorno. Tras un allanamiento en su domicilio,
el desplazado funcionario denunció que un juez federal (Luis Rodríguez) había
“plantado” una serie de “dossiers” sobre políticos oficialistas y opositores
que encontraron en su computadora. Finalmente, Claudio Bonadio lo sobreseyó a
él y a Carrió por violación de secretos. Sin embargo, la confección de informes
con datos bajo secreto (revelados algunos por este diario) llegó a oídos del
Presidente, incluso varios que vinculaban a sus familiares directos.

“Que lo echen a él y a su jefe”, fue la orden que bajó como
un rayo a la cúpula de AFIP. Su jefe era Horacio Castagnola, otro de los que
fueron “jubilados” de AFIP en octubre y cuya salida simultánea a la de
Mecikovsky terminó por tensar al extremo la relación entre la socia fundadora
de Cambiemos y Macri. A su vez, Castagnola fue el nombre que Carrió intentó
acercar a Rosenkrantz para sea el eventual recambio de Marchi en la
administración general de la Corte. Ese enroque todavía no se pudo lograr
porque la mayoría en la Corte cerró el paso para que el nuevo presidente
imponga cambios de roles.

La Sala B fue filosa en su resolución pero aún más lo fue el
voto del camarista Parrilli. Recordó otros juicios en los cuales falló a favor
de Carrió por idénticas demandas y la operación montada para la candidatura de
Enrique Olivera con información falsa cuando compitió por la jefatura de
Gobierno en 2005.

“La inmunidad que la Constitución le reconoce a los
congresistas es para expresarse, no para denunciar penalmente a cualquier
ciudadano por cualquier hecho, ni para armar supuestas operaciones de prensa,
sin asumir ninguna responsabilidad y aquí son estas últimas las conductas que
se les atribuyen” a Carrió y Sánchez, fulminó el camarista uno de sus párrafos
más críticos de un fallo que puede generar otro cimbronazo más al interior de
Cambiemos.

ÁMBITO.