Una revisión de estudios científicos publicada en la revista
The British Medical Journal volvió a poner en jaque el uso de edulcorantes:
dicen que no hay evidencia convincente que respalde los beneficios para la
salud del uso de endulzantes sin azúcar, y que -como si fuera poco- no se puede
descartar daños potenciales, producto de su consumo.
Según difundió el diario inglés The Guardian, la revisión
fue llevada a cabo por Cochrane, un grupo de investigación internacional sin
fines de lucro, que tiene por objetivo ofrecer pruebas concretas sobre este
tema a la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde donde están elaborando
una guía sobre «edulcorantes sin azúcar» o NSS, un concepto que
incluye edulcorantes artificiales como el aspartamo, además de alternativas
naturales bajas en calorías o sin calorías, como es el caso de la stevia.
Porque en los últimos años, la creciente preocupación sobre
la salud y la calidad de vida animó a muchas personas a adoptar estilos de vida
más saludables y evitar los alimentos ricos en azúcares, sal o grasas. Así, los
alimentos y bebidas que contienen edulcorantes sin azúcar en lugar de azúcares
comunes se volvieron cada vez más populares.
Aunque muchos edulcorantes sin azúcar están aprobados para
su uso, se sabe poco sobre sus posibles beneficios y daños en ingestas diarias
aceptables, dado que la evidencia es «a menudo limitada y
conflictiva», indican los responsables de este estudio.
Para comprender mejor todo esto, un equipo de investigadores
europeos (entre otros, de Hungría, Alemania y Francia) analizó 56 estudios que
se dedicaron a analizar y comparar la no ingesta o la ingesta baja de
edulcorantes sin azúcar, respecto del consumo alto en adultos y chicos sanos.
Los expertos midieron el peso, el control de la glucemia, la
salud bucal, la prevalencia de cáncer, enfermedad cardiovascular y renal, el
estado de ánimo y el comportamiento en general. Los estudios fueron evaluados
por sesgo y certeza de la evidencia.
En general, los resultados mostraron que para la mayoría de
los casos no parece haber diferencias estadísticamente o clínicamente
significativas entre las personas expuestas a edulcorantes sin azúcar y las que
no están expuestas, o entre diferentes dosis de edulcorantes sin azúcar.
Por ejemplo, los resultados en adultos de algunos estudios
pequeños sugirieron leves mejoras en el índice de masa corporal y en los
niveles de glucosa en sangre en ayunas con edulcorantes sin azúcar, pero la
certeza de esta evidencia fue baja. Las ingestas más bajas de edulcorantes sin
azúcar se asociaron con un aumento de peso ligeramente menor (-0.09 kg) que las
ingestas más altas, pero nuevamente la certeza de esta evidencia fue escasa.
En los chicos se observó un aumento más pequeño en la
puntuación del índice de masa corporal con los edulcorantes sin azúcar en
comparación con el consumo de azúcar, pero la ingesta de edulcorantes sin
azúcar no hizo diferencias con el peso corporal.
Además no encontraron pruebas suficientes de ningún efecto
de los edulcorantes sin azúcar en adultos con sobrepeso u obesos o en niños que
intentan perder peso de forma activa.
Consultado por Clarín, el nutricionista Sergio Britos,del
Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA),
explicó que «en la bibliografía científica existe evidencia sobre la
escasa efectividad de extender en bebidas y alimentos la cantidad de
edulcorantes artificiales como medio para disminuir azúcares y ganancia de
peso. En algunos estudios el efecto es aún regresivo ya que se encuentra mayor
ganancia de peso entre quienes consumen productos con edulcorantes artificiales
en forma crónica».
Britos agregó que «si lo que se pretende es disminuir
la ingesta de azúcar en la dieta, las intervenciones más efectivas a largo
plazo pasan por disminuir la exposición a sabores dulces, aún el proveniente de
edulcorantes artificiales; en especial en los primeros años de vida que
representa el momento en que se establecen los hábitos perdurables».
FUENTE: CLARÍN.