Meses atrás había sido el salto del dólar lo que impactó
negativamente en la “imagen positiva” del Presidente. Después fue el turno del
salto inflacionario que minó el porcentaje de intención de voto a Macri. Esto
encendió las alarmas electorales. Pero poder afectar las aún elevadas expectativas
inflacionarias, para así pavimentar el sendero descendente de la inflación solo
podrá lograrse si el BCRA consigue controlar al dólar. Es un camino de ida. No
hay magia.
Por eso la artillería del BCRA se prepara para sofocar cualquier
escaramuza cambiaria. Porque de lo contrario el BCRA, y el Gobierno en su
conjunto, saben que no podrán mostrar menores tasas mensuales de inflación a
las ya vistas.
Por el momento la volatilidad cambiaria se ha moderado. Los
más escépticos dicen que está tomando impulso para lo que viene. Lo cierto es
que hasta el 22/6 (cuando se conocerán las candidaturas) el BCRA tiene tiempo
para ir afectando en forma positiva las expectativas devaluatorias y por ende
inflacionarias.
El grifo (del BCRA) de los pesos está cerrado, o al menos fue
taponado hasta nuevo aviso. Y como señaló ayer el titular del BCRA, dado que en
Argentina el mercado crediticio es tan chico “la política monetaria actúa en
forma significativa a través del canal cambiario”. Y destacó que “en casi 8 meses,
el tipo de cambio pasó de $41,50 a $45, o sea hubo en casi 8 meses una
depreciación de algo más del 8%”. Sin embargo la demanda de dinero sigue
cayendo. La gente no quiere pesos.
Y eso alimenta la inflación. Algo de esto se
vio recientemente con los depósitos a plazo fijo en pesos. Al respecto ayer el
jefe del BCRA sostuvo que “la tasa de política monetaria fue positiva en
términos reales en todos los meses desde que puso en marcha el nuevo esquema.
Esto no había ocurrido en los últimos 15 años. La tasa real promedio que
recibió el ahorrista que hizo un plazo fijo en estos ocho meses también es
positiva”. Con relación a la tasa de las Leliq, seguramente, el rendimiento
real ha sido positivo.
Pero en el caso de los rendimientos ofrecidos a los
ahorristas de plazo fijo en pesos dicha afirmación genera dudas. Salvo que se
haya referido a tasas ofrecidas por compañías financieras marginales, porque
los principales bancos privados no vienen pagando tasas pasivas reales. Lo que
debe quedar claro es que en Argentina no se puede estabilizar el mercado
monetario sin haber estabilizado el mercado cambiario. Por lo pronto, algunos
sondeos privados preliminares dan cuenta de que en las dos primeras semanas de
mayo se registran fuertes subas de precios.
Por ejemplo, en la primera semana
la tasa de inflación semanal les da un 1,5% mientras que en la segunda se
aceleró al 1,8%. Por ello proyectan para este mes una inflación en torno del
4%. Sin duda fuera del cálculo oficial. La apuesta es que ceda a partir de
junio.