A pesar de la postergación del impuesto, los combustibles podrían subir entre 4 y 5 por ciento

29 de mayo de 2019

Tomada la decisión, por parte del Gobierno, de postergar un
mes la aplicación del impuesto a los combustibles que estaba prevista para el
1º de junio, las petroleras comenzaron a rehacer números para determinar cuánto
finalmente aumentarán los precios de las naftas y el gasoil a partir del fin de
semana.

El atraso entre los valores actuales y el precio de
importación ronda el 10%, que era aproximadamente el mismo que tenía la
industria a comienzos de mes, ya que el valor del crudo y del dólar (dos
variables clave en la fórmula que define el precio de los combustibles)
prácticamente no se movieron en los últimos 30 días. Es más, el brent bajó de
USD 72,03 el barril que costaba el 1º de mayo, a USD 69,86 el barril que sale
actualmente. El dólar, en tanto, subió de $ 45,45 que valía a comienzos de mes
a $ 45,89 ayer.

Si se considera la estabilidad de estas dos variables y la
postergación del impuesto para julio –que se aplica cuatro veces al año en base
al aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de los tres meses
anteriores–, las empresas deberían no aumentar en junio. Sin embargo, el atraso
de 10% en el precio de los combustibles respecto de la paridad de importación
hace necesario seguir ajustando los valores que pagan los consumidores.

¿De cuánto será, esta vez, el aumento? Si bien todavía las
empresas, y especialmente YPF –es la que marca la cancha– no lo definieron,
«la opción más probable es que termine siendo entre 4% y 5%, como se viene
dando los meses anteriores», especularon fuentes del sector.

«Quizá el aumento hubiera sido el mismo que si no
postergaban el impuesto. Pero esa prórroga permitirá que ese 4 o 5% vaya todo a
cubrir los costos. Con la mera aplicación del tributo, 2% a 3% de la suba se
hubiera explicado por eso», agregó otro referente de la industria. Y si el
crudo y el dólar se mantienen estables, la brecha se irá achicando cada vez más
en los próximos meses.

La expectativa general es que la petrolera estatal juegue
primero y que luego se sumen Axion y Raizen, con los combustibles Shell. Si
bien en algunas oportunidades fueron estas firmas las que movieron la ficha
primero, con el anuncio de YPF tuvieron que retrotraer los precios a los de su
competencia. En el sector privado están convencidos de que los precios son
fijados unilateralmente por el Gobierno, mediante YPF. La empresa lo desmiente
rotundamente y argumente que si ellos que tienen más del 50% del mercado no
aumentaran, las privadas tampoco podrían hacerlo.

INFOBAE.