El dron entró en el espacio aéreo iraní en las primeras horas de este jueves, al sobrevolar la región de Koohe Mobarak, en la provincia meridional de Hormozgan, informaron los Guardianes de la Revolución en un comunicado. La Fuerza Aeroespacial de este cuerpo militar de elite fue la encargada de disparar contra el aparato, descripto en la nota como un avión espía estadounidense del tipo “Global Hawk”.
La Guardia Revolucionaria, designada como grupo terrorista por Washington el pasado abril, denunció que el dron estadounidense "violó el espacio aéreo territorial iraní".
El comandante en jefe de los Guardianes, Hosein Salamí, subrayó en declaraciones a la agencia Tasnim que el derribo del aparato constituye “un mensaje decisivo y claro” para que EEUU respete “la integridad territorial, la seguridad nacional y los intereses vitales de Irán”.
“Los defensores de las fronteras del Irán islámico mostrarán reacciones decisivas y directas a la agresión contra este territorio por parte de cualquier extranjero”, advirtió el comandante.
El hecho ocurrió cerca del estratégico estrecho de Ormuz, por donde cruza una quinta parte del petróleo mundial, y a solo unos 80 kilómetros de los Emiratos Árabes Unidos y Omán, consignó la agencia EFE.
El derribo coincide con un repunte de la tensión entre Irán y Estados Unidos en Medio Oriente, donde el presidente Trump decidió el martes enviar más tropas y reforzar su despliegue militar de buques y misiles en el golfo Pérsico.
La crisis escaló, asimismo, tras un par de ataques a buques cisterna y petroleros en el estrecho de Ormuz, el último de ellos hace una semana, de los que Washington responsabiliza a Teherán.
Las autoridades iraníes negaron su implicación en estos hechos y aseguraron que si quisieran bloquear el estrecho e impedir el tránsito de petróleo, como ya han amenazado, lo harían abiertamente.
Estas amenazas de Irán están motivadas por las sanciones que impuso Estados Unidos a su sector petrolero el año pasado, tras retirarse unilateralmente del acuerdo nuclear de 2015, y que fueron reforzadas en mayo con el fin de las exenciones a la compra de crudo iraní.
Putin, mientras, advirtió que un ataque de Estados Unidos contra Irán sería una “catástrofe” y expresó su temor por el posible desencadenamiento de un conflicto armado en Medio Oriente.
El líder ruso reseñó que Estados Unidos “no descarta usar la fuerza” para contener las potenciales amenazas de Irán.
El mandatario ruso aprovechó para destacar que Irán cumplió “plenamente” los compromisos del acuerdo nuclear suscripto en 2015.