El vicepresidente, Amado Boudou, y el secretario general de la Presidencia, Eduardo «Wado» de Pedro, propusieron a representantes de Mauricio Macri que Cristina Fernández de Kirchner «irá al Congreso de la Nación, presenciará la jura del presidente electo y dejará los atributos en el recinto, para que desde allí puedan ser trasladados a la Casa Rosada” el próximo jueves, y la reunión pasó a un cuarto intermedio, a la espera de la respuesta del macrismo.
El presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, y el futuro secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, fueron los interlocutores del Gobierno en el encuentro realizado en el Congreso.
“Nosotros acercamos una propuesta racional, que consiste en que la Presidenta irá al Congreso; presenciará la jura del presidente electo y dejará los atributos en el recinto, para que desde allí puedan ser trasladados a la Casa Rosada”, señaló De Pedro. Y agregó: “Ante esta propuesta se nos notificó la existencia de un pedido de medida cautelar al Poder Judicial para que dictamine que la Presidenta deje de su cargo a las 0 horas del día 10, antes de que asuma el electo”.
La discusión sobre el escenario en el que será la entrega de los atributos de mando presidencial (el bastón, la banda y se entone la marcha de Ituzaingó) se convirtió en una guerra abierta.
Como en toda batalla, hay un canal abierto al diálogo, casi en secreto. Pero mientras tanto, los enfrentamientos dejan heridos por ambos lados. Del kirchnerismo, dando la imagen de quienes se rehúsan a aceptar la salida del poder, y entorpeciendo el primer día del nuevo residente de la Casa Rosada; de Cambiemos, la incapacidad para poner fin a una discusión que lleva ya dos semanas sin una definición.
El Gobierno Nacional se apoyó desde un primer momento en el artículo 91 de la Constitución, que deja en claro que la presidente actual es la que define cómo se organiza el cambio de mando porque mantiene el poder hasta que se complete el acto en el Parlamento.
Fuente: Crónica.