El investigador responsable del proyecto y director del IBS, Julián Ferraras, explicó en qué consiste el proyecto y cómo puede ejecutarse de manera relativamente sencilla.
La tecnología recomendada para el diagnóstico y de mayor fiabilidad requiere equipamiento especial, recursos humanos con entrenamiento específico y condiciones edilicias de bioseguridad que no se encuentran disponibles en laboratorios que realizan pruebas de rutina.
“Básicamente el proyecto cuenta con tres etapas” contó Ferraras, licenciado en genética por la UNaM, doctor en Biología Molecular por la Universidad Autónoma de Madrid y posdoctorado en el Departamento de Microbiología e Inmunología de la Escuela de Medicina de Cornell University en Nueva York.
La primera involucra la adecuación del laboratorio y la compra de elementos de protección personal para este tipo de trabajo. Después deberán ajustar los protocolos y los manuales de procedimientos y validar los test “de manera que los resultados garanticen los requerimientos de calidad necesarios para poder dar un diagnóstico confiable”.