En un distrito que hoy ostenta la menor cantidad de casos confirmados de coronavirus,
ese regreso será sólo para estudiantes de los últimos años de los
niveles primaro, secundario y terciario, con carácter voluntario y atado
a un protocolo de seguridad sanitaria consensuado con la cartera de
Educación nacional.
La iniciativa será seguida con lupa por el resto de los gobernadores, en un contexto nacional en el cual los viboreos de la pandemia obligó a otras provincias también con organigrama avanzado -como Santiago del Estero y San Luis- a recalcular fechas y postergar el regreso a las aulas.
“Nuestra prioridad es el cuidado de la salud de la comunidad educativa”, insistió en las últimas horas el ministro de Educación, Nicolás Trotta, tras la decisión –que respaldó- del pasado miércoles del santiagueño Gerardo Zamora de dilatar
un mes el desembarco de los estudiantes de los últimos años en las
aulas, previsto para el 18 de agosto, frente al aumento de contagios.
“Si tenemos que retroceder en una decisión, no es una derrota”, remarcó Trotta, bajo esa óptica de posicionamiento frente a los desafíos que entraña la pandemia.
En tierra cuyana sin embargo los planes siguen en pie y
están convocados el lunes 10.470 alumnos de los últimos años de los
niveles (primario, secundario, terciario y de formación), en 250
establecimientos de 14 de los 19 departamentos (no incluye al Gran San Juan, de mayor densidad poblacional). La foto incluirá una teleconferencia del gobernador peronista Sergio Uñac con Trotta desde la Escuela Regimiento de Patricios, del departamento norteño de Albardón.
Será
el debut en los hechos del protocolo consensuado por el Ministerio de
Educación nacional con los mandatarios para prevenir contagios, y que
cada Ejecutivo puede luego profundizar.
En el caso sanjuanino, que transita la Fase 5 y tiene en su historial
sólo 23 casos confirmados, el menor número del país, el Gobierno de
Uñac diseñó un mix de medidas que incluye la entrega de kits de
higiene a los alumnos (con jabón líquido, alcohol en gel, una toalla de
uso personal y barbijo, con reposición durante el mes) y de máscaras de
acetato a los docentes.
Además será obligatorio
el uso del tapabocas, habrá aulas y recreos con distanciamiento social
(de 1,5 metros como mínimo) y señalética, toma de temperatura en el
ingreso, y desinfección diaria de superficies y objetos de los
establecimientos.
Será un “aula burbuja”, con grupos
de dos a cuatro alumnos, mirando hacia el centro del aula. Ante un caso
positivo, el grupo en cuestión deberá cumplir una cuarentena de 14
días.
En escuelas del interior provincial con pocos estudiantes, los alumnos irán todos los días. En las más pobladas, habrá alternancia de grupos por semana, con la combinación de clases presenciales con guías para trabajar en casa.
El retorno no será obligatorio para los alumnos. «Es propicia la presencialidad y conveniente,
pero seremos respetuosos de la decisión voluntaria de los padres que
entiendan que no es el tiempo y garantizaremos el andamiaje para que los
chicos sigan aprendiendo desde sus casas», aseguró el ministro de Educación de San Juan, Felipe De los Ríos, frente a los temores que cruzan a parte de la comunidad educativa. Para ello podrán acceder a una plataforma educativa oficial.
El verdadero sentido de la presencialidad es el de poder ponernos en una
puesta en común para poder nivelar hacia arriba, y que aquellos que
tuvieron menos oportunidades por las asimetrías sociales y económicas
puedan nuevamente tener una condición pedagógica de seguir aprendiendo»,
argumentó.
En el último mes un lote de entre nueve y once provincias profundizó
las conversaciones con la cartera de Educación para pulir la letra chica
del regreso escalonado a las escuelas, que debe contar con el aval
final del Palacio Sarmiento.
Pero con el correr de los días,
la extensión y crecimiento de los contagios en el país obligó a
reajustes en el calendario de retorno en algunas provincias de ese
grupo, mientras que en otras se dilató la fijación de una primera fecha.
La última corrección brotó de Santiago del Estero,
donde Zamora optó por postergar un mes el regreso a las escuelas de los
alumnos de los últimos años de los niveles primario y secundario,
previsto para el 18 de agosto, por los últimos contagios. El pasado
lunes había recomenzado la actividad in situ de directivos, docentes y
personal de maestranza, aunque ya fue cancelada. La provincia está en
Fase 5 y tenía hasta este jueves un historial de 66 casos confirmados.
Previamente había retocado la fecha su par de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, quien días atrás freezó un potencial retorno de los alumnos el próximo lunes, para pensar “en fin de agosto o principios de septiembre”, en función de la curva epidemiológica en una provincia que suma 33 casos confirmados desde el inicio de la pandemia.
En tanto, al menos hasta este jueves sigue
en pie el diagrama del catamarqueño Raúl Jalil para un desembarco el
próximo 18-A de los alumnos de las escuelas rurales, en otra provincia
sub-100 (61 casos). Docentes, directivos y personal de maestranza ya volvieron el pasado lunes.
Mientras tanto, precalienta Santa Fe,
con fines de agosto en la mira para el regreso a clases presenciales en
unas 400 escuelas de pequeñas localidades del centro norte provincial.
Este lunes arrancaron dos semanas de capacitación docente para esta
nueva normalidad educativa, por lo cual los alumnos -se definió- no
contarán con clases virtuales.
Otros distritos de este primer
lote de provincias más avanzadas, por su parte, mantiene sus reservas en
materia de definición de fechas (como el caso de Corrientes, Formosa y Misiones).
Mayor
cautela incluso manejan provincias grandes como Córdoba y Mendoza,
mientras que las patagónicas ponen el foco potencial en septiembre.
El AMBA, en tanto, sigue al tope de las incertidumbres frente a la montaña de contagios, aunque el Gobierno de Axel
Kicillof avanza en los protocolos para explorar un retorno progresivo
en el corto plazo en municipios por fuera de la región metropolitana.
FUENTE: ÁMBITO.