Este incremento de 10,4% a 15,5% habría generado un aumento en la
cantidad absoluta de desocupados de 2,2 millones a 3,3 millones. Se
trata de 1.090.000 desocupados más, bajo el supuesto de una tasa de
actividad sin cambios (47,1%). Las cifras son proyectadas para un total
de población económicamente activa de 19 millones de personas.
En su mayor parte, según destacaron desde la UCA, se trata de
trabajadores que perdieron su empleo durante la crisis del coronavirus
—unos 950.000 trabajadores—, aunque una parte de ellos habrían sido
nuevos desocupados o ingresos al mercado de trabajo.
El Observatorio de la Deuda Social de la UCA también estimó que cerca
de un tercio de estos trabajadores (300.000) habrían tenido como fuente
de empleo un trabajo formal, asalariado o autónomo. Pero la mayoría de
los desocupados por la pandemia (más de 650.000 trabajadores) habrían
sido trabajadores informales. Esto incluye cuentapropistas, no
profesionales, trabajadores eventuales y empleos asalariados no
registrados de pequeños y mediados emprendimientos.
Según el SIPA, en su informe de mayo, entre el segundo trimestre de
2018 y el segundo trimestre de 2020, el número de trabajadores
registrados se redujo en más de 450.000 ocupados. Más de dos terceras
partes de esta caída tuvo lugar por el escenario de la pandemia Covid-19
y el aislamiento social. Entre febrero y mayo de 2020, la pérdida fue
de más 300.000 empleos formales: 149.000 puestos asalariados registrados
privados, 148.000 monotributistas y autónomos, y 20.000 empleados de
casas particulares.
Un futuro con alto desempleo
Previo a la cuarentena, los datos de la Encuesta Permanente de
Hogares del Indec mostraron una situación en el mercado de trabajo no
muy diferente a la del primer trimestre del año anterior. La tasa de
desocupación había crecido de 10,1% en el período enero-marzo de 2019 a
10,4% para este año.
“La tasa de desocupación de comienzos de año fue la más alta en de la
última década, pero además lo que se observa es que en los últimos años
el desempleo se movió en una banda que, tomando los promedios anuales,
estuvo entre 8,2% y el nivel actual, señalando las restricciones
existentes para crear empleo”, señaló Nuria Susmel, economista de FIEL,
en una columna publicada recientemente.
La especialista señaló que las mujeres y los jóvenes son quienes
enfrentan mayores problemas al momento de encontrar empleo. La tasa de
desocupación promedio de las mujeres se ubicaba, en el primer trimestre
del año, 0,8 puntos por encima del promedio, mientras que la de los
hombres era inferior en 0,7 puntos porcentuales.
Por nivel educativo, las tasas más elevadas se encuentran entre
quienes tienen secundaria incompleta o superior y universitario
incompleto. Para quienes tienen el tercer ciclo completo, la tasa se
reduce a menos de la mitad del promedio.
Hasta mayo, de acuerdo con datos de la AFIP, se habían perdido
280.000 puestos de trabajo registrados, es decir el 3,4% del total. Pero
esa cifra no incluye al sector informal. “La evidencia muestra que el
sector informal ajusta más rápido en épocas de crisis por lo que se
podría esperar que el total de empleos perdidos haya alcanzado ya los
600.000″, señaló Susmel.
De esta forma, si se mantiene la oferta de
trabajo en los niveles actuales, la tasa de desempleo se estaría
ubicando en 14% según las estimaciones de FIEL.
“De todos modos, dado que la cuarentena ha dificultado la búsqueda de
empleo, es probable que la oferta, tal como se mide habitualmente, haya
sido menor y por lo tanto el resultado sean menos desempleados. Es
evidente que esto no puede interpretarse como un buen indicador de la
situación de empleo”, indicó la economista.