Desde el último reporte emitido, se registraron 125 nuevas muertes:
69 hombres, 48 residentes en la provincia de Buenos Aires; 16
residentes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA); 2 residentes en la
provincia de Mendoza; 1 residentes en la provincia de Chubut; 1
residente en la provincia de Río Negro; 1 residente en la provincia de
Santa Fe; y 55 mujeres; 38 residentes en la provincia de Buenos Aires;
15 residentes en la Ciudad de Buenos Aires (CABA); 2 residentes en la
provincia de Río Negro. Al momento la cantidad de personas fallecidas es
5.213.
Del total de esos casos, 1.142 (0,4%) son importados, 70.280 (26,1%) son contactos estrechos de casos confirmados, 156.764 (58,3%) son casos de circulación comunitaria y el resto se encuentra en investigación epidemiológica.
Durante la jornada del martes fueron realizadas 19.174 nuevas muestras y desde el inicio del brote se realizaron 891.817 pruebas diagnósticas
para esta enfermedad, lo que equivale a 19.653,6 muestras por millón de
habitantes. A la fecha, el total de altas es de 187.283 personas.
El número de casos descartados hasta ayer es de 501.652 (por laboratorio y por criterio clínico/ epidemiológico).
Este miércoles se produjo el récord de nuevos contagiados con 7.663
casos, ya que la marca anterior había sido el 6 de agosto pasado cuando
hubo 7.513, mientras que la mayor cantidad de muertos en 24 horas se
registró el 11 de agosto, con 241 fallecidos.
“Al 3 de agosto, de los 206.730 confirmados, 29.612 eran mayores de
60 casos, un 14,3%; pero de los 3.813 fallecidos, 3.121 son mayores es
decir, el 81,9%. La letalidad en mayores de 60 años es de 10,5%”, dijo
Carla Vizzotti, secretaria de Acceso a la Salud de la Nación.
La funcionaria señaló que ese 1,9% de letalidad es “un porcentaje
bajo, un numero estable” que se mide en relación a los infectados.
También confirmó que la Argentina superó a México y a Ecuador en
incidencia de la enfermedad pero que “la mortalidad por millón de
habitantes sigue por debajo de la mayoría de los países de la región”,
con un aumento “que no es tan acelerado” y que permite que “el sistema
de salud siga dando respuestas”.