Pese a las casi 127.000 muertes y los 4,1 millones de contagios
registrados hasta ahora en el país, el festivo llevó a millares de
personas a las playas, sobre todo en Río de Janeiro, el litoral de Sao
Paulo y muchas ciudades del noreste.
Las autoridades habían alertado a la población sobre la necesidad de
mantener ciertas medidas de aislamiento social durante el festivo para
contener a la pandemia, que poco a poco comienza a ceder en el país,
pero esos mensajes cayeron en sacos rotos, al menos en playas, parques y
otros sitios turísticos.
Más allá de las arenas de Copacabana e Ipanema, en Río de Janeiro y
también en Sao Paulo fueron celebradas grandes fiestas populares y
bailes en algunos barrios, a pesar de que ese tipo de reuniones aún no
han sido incluidas en las medidas de desescalada.
Escenas similares se registraron en playas fluviales de Manaos, en el
corazón de la Amazonía y que, hace tres meses, llegó a entrar en
colapso sanitario y hasta funerario por la epidemia, que si bien ha
remitido en esa región, aún no ha sido totalmente superada.
Igual ocurrió en Brasilia, donde las playas del lago Paranoá, uno de
los principales puntos turísticos de la ciudad, se abarrotaron de gente
durante un día festivo soleado y caluroso, como en casi todo el país.
En la capital, el presidente Jair Bolsonaro encabezó una breve
ceremonia por el Día de la Independencia, que celebra la separación de
Brasil de Portugal, declarada el 7 de setiembre de 1822.
La fecha es festivo nacional desde 1949 y tradicionalmente es
celebrada con desfiles militares desde 1889, aunque este año esas
conmemoraciones multitudinarias fueron canceladas para evitar las
aglomeraciones de personas en plena pandemia.
Aun así, la ceremonia encabezada por Bolsonaro reunió a todos los
ministros del Gobierno, altos jefes militares y unas 500 personas frente
a la residencia oficial de la Presidencia, donde fue izada la bandera
nacional y hubo una breve presentación de una escuadrilla de aviones
acrobáticos.
En la Explanada de los Ministerios, centro neurálgico de Brasilia y
donde se concentran los edificios del poder públicos, pequeños grupos de
personas se manifestaron tanto a favor como en contra de Bolsonaro,
también en un abierto desafío al COVID-19.