Asimismo agregó “Me siento muy bien porque por lo que ellos me contaron, para mí esto es un milagro de Dios. La verdad que no pensaba volver más y acá estoy”, admitió la mujer.
Lucia también aprovechó la oportunidad para dejar un mensaje a todos los que conocieron su historia. “Que la gente se de cuenta que Dios existe y que sin el poder de Dios no somos nadie. Con el poder de Dios somos todo. Me fui y acá de vuelta estoy sentada en esta silla y gozosa de felicidad y espero que todos escuchen y sepan que sin Dios no somos nada”.
También agradeció al personal medico: “No me puedo quejar porque todos me atendieron muy bien, médicos, enfermeros; hasta me bañaron”, contó.
Una de las personas que más la acompañó en todo este tiempo fue Carolina Quian, su hija, quien expresó, visiblemente emocionada: “Le digo a la gente que honre a sus padres, es el primer mandamiento con promesa de Dios para que nos vaya bien y tengamos larga vida en la tierra”.
La abuela fue recibida por sus nietos y juntos preparan el festejo de su próximo cumpleaños, que es el próximo 23 de diciembre. “Las invite a las enfermeras pero no se si van a ir, espero que si vayan. Pero muchísimas gracias les agradezco de todo corazón”, expresó.
Fuente: Vía País.
