Amor, locura y muerte. Con el verde de la selva como testigo, fue en San Ignacio el lugar que Horacio Quiroga eligió como “su lugar”, lo que dio a esas cinco hectáreas próximas al casco urbano un destino de lugar icónico para el turismo, la cultura y, claro está, a todo el sector de las letras misioneras.
Cinco hectáreas que fueron testigo, además de la vida del escritor nacido en Uruguay, de los ires y venires de las coyunturas y políticas culturales. Fue así como a pesar de haber sido locación de películas de alto presupuesto como “Historias de amor, de locura y de muerte”, con Víctor Laplace, Ulises Dumont e Inés Estévez, el predio poco a poco fue perdiendo interés a pesar de su inobjetable valor turístico y cultural.
Devolviendo el misterio
La primera traba al potencial turístico de la Casa Museo siempre fue el acceso de los visitantes, lo que motivó al diálogo con la empresa constructora Carlos Enriquez S.A., que se mostró predispuesta a encarar la puesta en valor de todo el predio. Sebastián Glitz, Gerente de Producción, se refirió al respecto de la responsabilidad social a la hora de realizar el proyecto. “Como empresa sabemos lo que representa este espacio para de la provincia y la región, por lo que vamos a aportar para restauración de este lugar icónico para la cultura y el turismo”.
En una primera etapa se procedió a la limpieza y habilitación de un camino de entrada que reemplace el acceso que anteriormente se ubicaba sobre la Av. Horacio Quiroga, que con el constante flujo de camiones cargados de arena se convertía en una entrada poco atractiva e incluso peligrosa para los visitantes. “Abrimos una entrada de 150 mts, que además de respetar la naturaleza permitirá un acceso fluido incluso para colectivos con contingentes de turistas”.
Esta acción se llevó a cabo con el acompañamiento profesional para resguardar la flora local. Para ello se recurrió a la participación de profesionales, como Hugo Ruidias, Consultor Ambiental a cargo de la medición de Impacto Ambiental y adaptación de los proyectos al ambiente natural. “En este caso se vigiló que se mantengan inalterados los árboles de gran porte y que se encuentren en buen estado fitosanitario, para mantener una cortina verde”. La idea fue adaptar el camino a la vegetación, realizando un acceso sustentable y funcionalmente práctico a la vez.