Autoridades del Parque Nacional Iguazú y la empresa Iguazú Argentina, junto con técnicos especializados, realizan monitoreos constantes de la situación. Según los informes de las represas brasileñas, el caudal alcanzó un pico de 10.000 m³/s el lunes 9, un volumen seis veces superior al normal.
Ante esta situación, se activaron medidas de precaución como el rebatimiento de barandas en el balcón de la Garganta del Diablo y en los últimos tramos de la pasarela para proteger las estructuras. Hasta ahora, no se han registrado mayores daños en el parque.
La clausura se mantendrá hasta que las condiciones permitan garantizar la seguridad de los visitantes. Desde Iguazú Argentina confirmaron que siguen monitoreando la evolución de este fenómeno extraordinario.