El periodismo de Misiones está de luto. Este viernes en Posadas, falleció María Inés Palmeiro, una de las mujeres más influyentes en la historia de los medios de la provincia. Su partida deja un vacío difícil de llenar y una estela de enseñanzas que perdurará en cada nota escrita, en cada pregunta bien formulada, en cada redacción donde aún resuenan sus principios.
Dueña de una pluma única, María Inés escribía como quien respira: con naturalidad, precisión y sensibilidad. Tenía la capacidad de mirar el mundo con ojo crítico y alma generosa, transformando lo cotidiano en texto y el dato en relato. Su estilo, tan claro como comprometido, hizo escuela. Literalmente. No fueron pocos los y las periodistas que hoy integran las distintas redacciones que tiene Misiones —grandes, pequeñas, viejas, nuevas— y que reconocen en Palmeiro una maestra silenciosa, una guía sin pretensiones que enseñaba más con el ejemplo que con los discursos.
Fue una pionera en tiempos donde el periodismo era territorio exclusivo de hombres. La primera mujer en ocupar un lugar en la sección política de un diario local en los años setenta, cuando abrirse paso exigía más que talento: coraje, tenacidad y un sentido profundo de la verdad. Su carrera atravesó décadas, medios y formatos, pero nunca perdió el centro: el compromiso con la información, la ética del oficio, la defensa de los derechos de sus colegas.
María Inés trabajó en diarios como El Territorio y Primera Edición, integró la agencia ANSA, fue parte de Multimedios SAPEM y, en los últimos años, se destacó como una de las principales redactoras del portal Noticiasdel6, donde volvió a dejar su impronta inconfundible. También formó parte del Sindicato de Prensa de Misiones, que la tuvo entre sus fundadoras, y desde donde defendió con firmeza las condiciones laborales y la dignidad profesional de los trabajadores de prensa. Fue reconocida con el Andresito de Oro en 2008 y homenajeada por el Concejo Deliberante de Posadas en 2018, aunque los verdaderos homenajes fueron siempre las palabras de respeto y cariño de sus colegas.
Su salud venía deteriorándose desde hacía tiempo, a causa de una afección respiratoria crónica. En las últimas semanas había sido internada en una clínica céntrica de la capital provincial, donde finalmente falleció. Su pérdida golpea hondo, no solo por lo que representaba como figura histórica, sino por lo que seguía aportando, incluso en sus días más difíciles.
Hoy, quienes compartieron redacciones con ella, quienes aprendieron leyendo sus textos o quienes simplemente la admiraban desde lejos, la despiden con una mezcla de dolor y gratitud. Porque María Inés Palmeiro no solo fue una gran periodista. Fue, ante todo, una gran persona. Y su legado seguirá vivo en cada palabra escrita con honestidad, en cada joven reportero que se anime a preguntar con respeto, en cada historia contada con el corazón.