Así se desprende de un informe que elaboró el sitio
Parlamentario basado en la información provista por la Fundación Directorio
Legislativo. Los datos también permiten conocer que un 13% de diputados (33) no
posee ningún título, mientras que el 14% (36) no contestó la consulta sobre su
formación profesional. Si se traslada al Senado, se observa que el 10% (7
legisladores) no posee título alguno, la misma cantidad de los que no
respondieron.
En tanto, la segunda profesión más difundida en la Cámara
baja ya no es la de docente, sino que pasaron a ganar terreno los licenciados y
licenciadas en Ciencia Política. El 7% (18) de los diputados son politólogos.
En el Senado en cambio, los contadores ocupan el segundo lugar, representando
el 8% (6 bancas).
Sobre la docencia, ahora en Diputados los que provienen del
campo pedagógico representan el 4,6% (12 legisladores). En la Cámara alta, 4
senadoras enmarcan su profesión en la docencia, es decir, el 5,5% del total.
Comparten el tercer podio en Diputados los contadores y los
ingenieros. Hay 12 de ambos (4,6%). En tanto en el Senado, hay 3 ingenieros
(4,1%).
A su vez, hay 5 arquitectos en la Cámara baja (2%), 9
economistas (3,5%), y del campo de la Comunicación Social provienen 6 diputados
(2,3%).
Respecto a la medicina, hay 6 de ese ámbito en la Cámara
baja (2,3%). Hay además un licenciado en Bromatología, (Atilio Benedetti), dos
odontólogos, (José Cano y María Lucila Lehmann), un psiquiatra, (Gonzalo Del
Cerro) y dos psicólogas, (Gabriela Estévez y Mónica Macha), entre otros.
Fuera del campo de la medicina, hay profesiones poco
habituales para lo que tradicionalmente se espera de un legislador. Tal es el
caso del senador José Mayans, que es técnico en Electrónica; o el diputado
Danilo Flores, licenciado en Educación Física; José Luis Riccardo doctor en
Física; Roberto Salvarezza bioquímico y Héctor Baldasi, árbitro.