Afirman que ver pornografía daña a la pareja y causa «aislamiento y menos deseo»

16 de noviembre de 2018

Dos de los más respetados investigadores la pornografía,
Jennings Bryant y Dolf Zillman de la Universidad de Alabama, estudiaron los
efectos de la pornografía y de los medios de comunicación por más de 30 años.
Encontraron que el consumo de pornografía vuelve a muchas personas menos
satisfechas con el aspecto físico de sus propias parejas, su desempeño sexual,
su curiosidad sexual y su afecto.

También comprobaron que, a lo largo del tiempo, muchos
usuarios de pornografía se vuelven menos propensos a valorizar la monogamia y
el matrimonio, y más propensos a desarrollar percepciones distorsionadas
respecto a la sexualidad.

Otros investigadores han confirmado estos resultados y han
agregado que los consumidores de pornografía tienden a ser significativamente
menos íntimos con sus parejas, menos comprometidos en sus relaciones, menos
satisfechos con sus vidas románticas y sexuales y más propensas a engañar a sus
parejas.

Eso no es un buen presagio para ninguna relación en la cual
uno de sus miembros está consumiendo pornografía, especialmente cuando la
mayoría de nosotros queremos y esperamos que nuestras relaciones íntimas se
basen en la confianza, el respeto, el compromiso, la honestidad y el amor.

Cuando las parejas descubren que su otra mitad ha estado
consumiendo pornografía, es muy común que sientan toda una gama de emociones
negativas, incluyendo rechazo, humillación, abandono, aislamiento, soledad,
celos, ira y vergüenza.

Peor es el caso cuando uno de la pareja ve pornografía pero
habitualmente no quiere tener relaciones sexuales, aduciendo falta de deseo.

Incluso si no creen que la pornografía equivale a estar
engañando a la pareja, con frecuencia sienten un profundo sentimiento de
pérdida, traición y desconfianza. El secreto, la vergüenza, el aislamiento, las
mentiras que a menudo son introducidas en una relación por el consumo
compulsivo de pornografía pueden multiplicarse en todo tipo de problemas.

Hemos mencionado anteriormente que el consumo de pornografía
puede dar lugar a menos satisfacción y menos interés en la pareja.¿Por qué
ocurre eso? Parte de la respuesta es que la pornografía reprograma el cerebro,
de manera que los consumidores de pornografía se vuelven menos receptivos
sexualmente a su pareja, si bien todavía son capaces de responder a la
pornografía.

Al mismo tiempo, la pornografía remodela las expectativas sobre
el sexo y la atracción al presentar una imagen poco realista. En la
pornografía, los hombres y las mujeres siempre lucen perfectos. Lucen
eternamente jóvenes, quirúrgicamente mejorados, retocado y llevados a la
perfección gracias a Photoshop.

Así que no es difícil comprender por qué, de acuerdo a un
sondeo nacional, seis de cada siete mujeres creen que la pornografía ha
cambiado las expectativas de los hombres sobre cómo debe ser el aspecto de las
mujeres.

Como señala la escritora Naomi Wolf, “Hoy en día las mujeres
reales desnudas no son más que mala pornografía”.

Pero no es solamente el aspecto físico de hombres y mujeres
lo que la pornografía distorsiona. Las mujeres también son representadas
generalmente como ansiosas por tener relaciones sexuales en cualquier lugar, en
cualquier momento, con cualquiera, y les encanta hacerlo durante tanto tiempo y
tan agresivamente como uno o múltiples hombres lo deseen. Ellas siempre
alcanzan el clímax, generalmente de forma ruidosa y eufórica, y luego están
listas inmediatamente para más. Nunca se cansan ni sienten dolor. Nunca
necesitan tomar un descanso. De hecho, nunca parecen necesitar nada excepto
sexo interminable. Son representadas como felices con todo lo que un hombre
quiere hacer, incluso si es peligroso, doloroso o humillante.

Si usted piensa que todas esas representaciones poco
realistas no se abren camino en las creencias, expectativas y acciones de los
consumidores, piénselo otra vez. En una reciente encuesta de estadounidenses
entre 16 y 18 años de edad, casi todos los participantes informaron haber
aprendido a tener relaciones sexuales viendo pornografía, y muchas de las
chicas dijeron haber sido presionadas para representar los “guiones” que sus
parejas masculinas habían aprendido de la pornografía. Se sintieron presionadas
a tener relaciones sexuales en posiciones incómodas, a fingir las respuestas
sexuales y a consentir a actos desagradables o dolorosos.

Por supuesto, el dolor causado por la pornografía puede ser
mucho más que una mala experiencia en el dormitorio. Las personas que aprenden
de los hábitos pornográficos de sus parejas con frecuencia internalizan su
vergüenza y confusión, preguntándose a sí mismas por qué no son “suficientes”.
Pueden sentirse indeseables, poco atractivas y sin valor.

Muchas parejas de consumidores de pornografía incluso
empiezan a mostrar síntomas físicos de ansiedad, depresión e incluso de
trastorno por estrés postraumático. Y si bien esto aplica tanto para los
hombres como para las mujeres, los estudios muestran que debido a la vergüenza
que sienten y a su preocupación por ser culpadas por el problema de su pareja,
la mayoría de mujeres que se enteran que su pareja usa pornografía se aíslan al
menos un poco de sus fuentes normales de apoyo social, justo cuando más
necesitan de dicho apoyo.

Si usted le quiere hacer un inmenso favor al amor de su
vida, decida ahora que no traerá los efectos devastadores de la pornografía a
su relación. O, si usted ya está atrapado en las redes de la pornografía, tome
la decisión de obtener ayuda.

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