El municipio de Alba Posse quedó en el centro de la discusión tras implementar un canon de $2.000 por “uso del puerto internacional” a quienes cruzan en lancha hacia Porto Mauá. La tasa se suma a los $3.000 del pasaje, por lo que el costo total del cruce asciende a $5.000. La medida abrió polémica y generó quejas entre los trabajadores que dependen a diario del paso fronterizo para conseguir ingresos en Brasil.
El malestar se profundiza porque el cobro alcanza únicamente a quienes utilizan el servicio de lanchas, mientras que quienes cruzan en la balsa tradicional no deben pagar este adicional. Esta diferencia de criterio fue cuestionada por los propios jornaleros, que consideran que el cargo recae sobre el sector que hoy concentra el mayor movimiento fronterizo.
Durante enero se registraron jornadas con hasta 800 personas atravesando el río Uruguay para trabajar en cosechas del lado brasileño. Con un promedio estimado de 400 cruces diarios, la recaudación podría rondar el millón de pesos por día. En ese contexto, vecinos y trabajadores expresaron su malestar y señalaron que “ya no saben cómo recaudar”, en medio de una situación económica que empuja a muchos a buscar empleo temporario en el país vecino.
La necesidad laboral y la diferencia cambiaria continúan impulsando el flujo de misioneros hacia Brasil. Mientras el tránsito no se detiene, el nuevo canon transforma al puerto en eje de debate y vuelve a poner en discusión la carga de costos para quienes cruzan diariamente con el objetivo de sostener sus ingresos.