Alertan que más de un millón de niños y adolescentes saltean una de las comidas en Argentina

11 de agosto de 2022

La Encuesta Rápida sobre la situación de la niñez y
adolescencia 2022, finalizada a fines de junio, indica que el 7% de los niños,
niñas y adolescentes argentinos se saltea alguna de las comidas principales,
una cifra que asciende al 23% en el caso de los adultos. Así lo explicó
Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión Social de UNICEF Argentina, en
una conferencia de prensa este mediodía.

 

“Lo vemos en los barrios donde los adultos dejan de comer
para que lo hagan los chicos. Así y todo, siendo una situación de
vulnerabilidad, no alcanza para que los chicos puedan tener todas las comidas
necesarias para su pleno desarrollo. Este 7% aumenta cuando los hogares reciben
apoyos alimentarios, que están endeudados, que reciben la Asignación Universal
por Hijo (AUH) o la Tarjeta Alimentar”, afirmó.

 

El informe muestra que 1 de cada 3 hogares no puede cubrir
sus gastos corrientes, se trata de dos millones de familias a las que no les
alcanzan los ingresos. Sin embargo, no es algo que afecta solo a las personas
desempleadas, también abarca a un 30% de los hogares donde el jefe o jefa está
ocupado e, incluso, a un 19% de los hogares donde están ocupados de manera
formal. En ese contexto, 1 de cada 2 no puede solventar los gastos escolares,
como la compra de libros y útiles.

 

Las cifras se profundizan en los lugares con mayor
vulnerabilidad y monomarentales. “Ese 50% que tiene dificultades aumenta al 65%
en hogares que reciben la AUH o que son más numerosos. Esto impacta más en
aquellos que están en mayor situación de vulnerabilidad, que tienen
endeudamiento”, indicó el sociólogo.

 

Ante esta situación, las familias dejan de realizar otras
actividades o recurren a préstamos de familiares o entidades formales e
informales para poder comprar alimentos: uno de cada cuatro hogares dejó de ir
al médico, un 30% tuvo que recurrir a ahorros o al pedido de dinero a
familiares y el 20% se endeudó.

 

En este último caso, se trata de vínculos con organismos
como ANSES, bancos o prestamistas informales. En los sectores más acomodados de
la pirámide distributiva, las familias recurren a comprar comida con la tarjeta
de crédito. Además, 2 de cada 10 hogares dejaron de pagar servicios como luz,
gas, teléfono, celular o internet. Esta situación asciende al 33% en aquellos
donde se percibe la AUH y al 24% en los que están a cargo de una mujer.

 

En aquellos hogares que reducen la compra de alimentos por
la falta de dinero, la carne es lo primero que se suprime y aumentan los
carbohidratos como pan o fideos. “Hay una sustitución de consumo de alimentos
asociado al nivel de precios”, indicó Waisgrais.

 

Desde UNICEF alertaron sobre el impacto que estos indicadores
nutricionales tienen también en aspectos de la vida cotidiana de niños, niñas y
adolescentes como el escolar y en la introducción temprana al ámbito laboral.

 

“Nos preocupan los problemas económicos, hay reducción de
consumo y tiene efectos directos. No solo en lo personal, sino también en lo
general. Hay una cadena de consecuencias. En los hogares que suspendieron una
comida, se nota un aumento de adolescentes que buscan trabajo y eso afecta la
deserción escolar. Es una cadena”, afirmó Olga Isaza, representante adjunta de
UNICEF Argentina.

 

El estudio indica que 1 de cada 4 adolescentes realiza
actividades orientadas al mercado, eso sumado a los que buscan trabajo genera
un 35% de personas de este grupo etario que está económicamente activa. “Aumenta
en los hogares que tienen deudas, donde los adolescentes buscan trabajo para
completar los ingresos. Eso tiene un impacto negativo en la asistencia
escolar”, agregó Isaza.

 

Este documento ya fue presentado al presidente Alberto
Fernández y al ministro de Economía, Sergio Massa. Desde el organismo pidieron
proteger las partidas presupuestarias de las variaciones inflacionarias. “Es
fundamental fortalecer las políticas de protección social: para alcanzar la
universalidad y para tener mecanismos de compensación que se acomoden con la
variación de ingresos. Es imprescindible proteger el presupuesto para chicos,
nunca pueden ser la variable de ajuste en la economía”, sostuvo la
representante de UNICEF.