Un error común es que se compra casi la totalidad de los
alimentos congelados y ultraprocesados. Es un error ya que no hay que olvidar
que muchos de estos usan como conservantes altas cantidades de sal, azúcar
añadido o grasas saturadas que son perjudiciales.
Lo indispensable para comprar y tener es:
– Cereales: harina, arroz, pasta, pan precocinado congelado
o elaborado casero, cereales de desayuno enriquecidos en hierro y copos de
avena, ambos sin azúcar añadido.
– Legumbres: garbanzos, lentejas, porotos pintos y blancos,
todos ellos frescos o en conserva, guisantes congelados o en conserva, quinoa
fresca, edamames congelados.
– Verduras y hortalizas: en conservas o congelados como, por
ejemplo, espinacas, acelgas, porotos verdes, zanahorias, cardo, calabaza,
menestra de verduras, papas y tomate entero o triturado al natural; cebolla y
cabezas de ajo crudos; purés de verduras envasados bajos en sal.
– Frutas y frutos secos: conservas al natural de ananá y
durazno, fruta deshidratada o confitada, mermeladas, papillas de fruta y jugos
sin azúcar añadido esterilizados; frutos secos naturales o ligeramente
tostados, como nueces, almendras, avellanas o pistachos.
– Carnes y productos curados o en salazón: pata de jamón
serrano o loncheado y envasado al vacío, cecina y lomo embuchado; ternera,
pollo y cerdo para congelar en casa fileteados o troceados.
– Pescados y mariscos: salazones de bacalao y atún,
conservas de pescado al natural o en aceite de oliva (sardinas, atún o
ventresca), conservas de marisco al natural (almejas, mejillones o
berberechos); alimentos perecederos como merluza, dorada o salmón para congelar
en casa y aumentar su vida útil.
– Lácteos: leche en polvo, leche UHT, yogures esterilizados
y quesos curados.