Antropólogo criticó la prohibición de trapitos en Posadas: “Se eligió el atajo del higienismo urbano”

31 de octubre de 2026

Hernán Cazzaniga, antropólogo social de la Universidad Nacional de Misiones, criticó la ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante y advirtió que retirar a los trabajadores informales de las calles no resuelve los problemas sociales de fondo.

La reciente aprobación de una ordenanza que prohíbe la actividad de cuidacoches y limpiavidrios en Posadas abrió un debate que va más allá del ordenamiento de la vía pública. El antropólogo social Hernán Cazzaniga cuestionó la decisión del Concejo Deliberante y sostuvo que la medida busca quitar de la vista una problemática social sin abordar las condiciones que la generan.

“Como en los 90, una legión fantasmal pobló las esquinas de las ciudades. Los semáforos son ese momento en que estamos obligados a detenernos y mirarlos o bajar la vista vergonzosamente”, expresó Cazzaniga, al comparar el escenario actual con las situaciones de exclusión social que marcaron aquella década.

El especialista planteó que detrás de la presencia de personas que buscan obtener ingresos en las calles existe una realidad más profunda que no puede resolverse únicamente mediante prohibiciones. “¿Qué es lo que queremos ocultar a la vista de la gente de bien? ¿Cuál de las violencias tenemos la valentía o cobardía de enfrentar?”, cuestionó.

En esa línea, consideró que el debate debería centrarse también en las condiciones de vulnerabilidad que atraviesan quienes realizan estas actividades. “Quizás no sea solo la precariedad ajena la que irrumpe, sino el espejo incómodo de un tejido social roto. La calle es el síntoma”, reflexionó.

La ordenanza sancionada por el cuerpo deliberativo municipal prohíbe el cuidado, lavado y vigilancia informal de vehículos, así como la actividad de limpiavidrios en semáforos. También contempla mecanismos de denuncia, intervención de inspectores, sanciones mediante tareas comunitarias y alternativas de capacitación e inserción laboral.

Sin embargo, Cazzaniga sostuvo que la decisión legislativa responde a una lógica que prioriza retirar estas actividades del espacio público. “Con la normativa aprobada por el Concejo Deliberante de Posadas, se eligió el atajo del higienismo urbano: borrar la presencia de cuidacoches y limpiavidrios de la vía pública bajo la ilusión de que abolir la visión del problema equivale a resolverlo”, afirmó.

El antropólogo también recurrió a una comparación con los servicios municipales para cuestionar el alcance de la medida. “Los honorables vecinos pagan alumbrado, barrido y limpieza. Y esta medida no alumbra: ensombrece, deja al fantasma en la penumbra”, señaló, al considerar que la prohibición no ofrece una solución estructural a la exclusión.

Su crítica se extendió al desempeño de los concejales que acompañaron la iniciativa. “Tal vez la decisión del legislativo municipal sea apenas una tarea de trapitos políticos. No limpian bien, lo hacen ligerito y por unas pocas monedas expresadas en likes”, manifestó, en una referencia a lo que interpreta como una respuesta política de impacto inmediato.

Finalmente, Cazzaniga puso en duda que las alternativas de capacitación contempladas por la ordenanza sean suficientes para atender la situación de quienes dependen de estas actividades para subsistir. “Proponen como remedio una aspirineta: les vamos a enseñar a pescar a los que ya les negamos acceso al río”, concluyó, al insistir en que el problema requiere respuestas sociales más profundas que una prohibición.