La ilusión de defender el título llegó hasta los últimos minutos del Mundial 2026. La Selección Argentina perdió 1-0 frente a España en el tiempo suplementario de la final disputada en el MetLife Stadium y terminó el certamen como subcampeona del mundo. El gol de Ferran Torres, a los 105 minutos, resolvió un partido en el que el conjunto dirigido por Lionel Scaloni pasó gran parte de la tarde resistiendo el dominio español. Hasta entonces, Emiliano «Dibu» Martínez había sostenido el empate con una serie de intervenciones decisivas.
Más allá del resultado deportivo, el cierre del Mundial volvió a convertirse en un acontecimiento de enorme impacto para la sociedad argentina. Durante semanas, millones de personas siguieron el recorrido del seleccionado, que volvió a instalar al fútbol como tema central de conversación en hogares, escuelas, lugares de trabajo y espacios públicos. La clasificación frente a Inglaterra había generado celebraciones masivas y la expectativa por la final paralizó gran parte de la actividad habitual del domingo, reuniendo a familias, grupos de amigos y vecinos frente a las pantallas.
En el aspecto futbolístico, España fue superior durante buena parte del encuentro. Con mayor posesión, presión constante y circulación precisa, el conjunto europeo limitó los espacios para Lionel Messi y obligó a Argentina a retroceder varios metros. Julián Álvarez quedó aislado en ataque y el mediocampo tuvo dificultades para salir de la presión ejercida por Rodri, Dani Olmo y compañía. Además, la Selección perdió por lesión a Lisandro Martínez antes del descanso.
Si el marcador permaneció igualado durante los 90 minutos fue, en gran medida, por la actuación de Emiliano Martínez. El arquero argentino respondió con atajadas determinantes frente a Lamine Yamal, Rodri, Nico Williams, Ferran Torres, Oyarzábal y Cucurella. Scaloni intentó modificar el desarrollo con los ingresos de Leandro Paredes, Nahuel Molina, Facundo Medina y Giuliano Simeone, aunque Argentina nunca consiguió recuperar el control del juego.
El escenario se complicó sobre el cierre del tiempo reglamentario, cuando Enzo Fernández recibió la segunda tarjeta amarilla tras una infracción sobre Pau Cubarsí y dejó a la Selección con diez jugadores para disputar el suplementario. Con un futbolista menos, el equipo priorizó la defensa y apostó por sostener el empate para llegar a los penales. Sin embargo, la resistencia se rompió apenas comenzado el segundo tiempo extra, cuando Nico Williams desbordó por la izquierda y envió un centro que Ferran Torres conectó con un potente remate para marcar el único gol de la final.
Argentina intentó reaccionar en los últimos minutos y estuvo cerca del empate en la última acción del partido, cuando Giuliano Simeone capturó un rebote dentro del área tras un córner, aunque su remate terminó por encima del travesaño. Así, el bicampeonato no pudo concretarse, pero la Selección volvió a disputar una final del mundo y confirmó su lugar entre las principales potencias del fútbol internacional. El recorrido volvió a generar una movilización social que trascendió el deporte y reafirmó el lugar del equipo nacional como uno de los principales símbolos de identidad colectiva del país.