Este perverso juega obliga a recapacitar sobre esta gratificante, pero muchas veces difícil etapa de la vida. Los jóvenes se enfrentan con las primeras y ansiadas libertades, pero estas aparecen cuando las herramientas para enfrentar la vida son escasas. Una mezcla entre poder y vulnerabilidad, hace de la vida una pasión que hay que saber controlar. Lograr la distancia óptima entre los padres y los adolescentes es un desafío que obliga a estar atento diariamente.
Esta etapa se transcurre generalmente gozando de buena salud, pero lamentablemente los riesgo no desaparecen; ya que entre las principales causas de muerte en este grupo etario se encuentran los accidentes de tránsito y los suicidios.
En Estados Unidos, por ejemplo, se han incrementado notablemente las tasas de suicidio en el último tiempo. Parece que las exigencias impuestas por la sociedad son un desafío nuevo a considerar. Distintas opiniones pueden aparecer al analizar los causantes: un mundo desarrollado en que las necesidades superan a las necesidades consideradas básicas, mayor sobreexposición, etc.
Sea cual fuera la causa, siempre la presencia de los padres parece ser una solución a los distintos problemas.
En relación a esto, Ezequiel Passeron, Director Ejecutivo de la ONG el Faro Digital, destaca :“El rol de los padres tiene que ser el de acompañar y construir el diálogo. En lo que respecta a las redes sociales, mi consideración, es la permitir que exista privacidad; pero siempre los padres deben involucrarse para lograr la empatía suficiente que permita al adolescente sentir que tienen una fuente de respuestas. A la vez, este involucramiento, por parte de los padres, permite detectar cambios de conductas que muchas veces son los primeras manifestaciones de otros graves problemas. Los padres deben comprender que en la actualidad existe un mundo offline y otro online; y su presencia es importante en ambos sitios”.
SE RECOMIENDA PRESTAR ATENCIÓN A ESTOS COMPORTAMIENTO EN LOS ADOLESCENTES:
Inestabilidad del ánimo. ● Conducta agresiva. ● Elevada impulsividad. ● Rigidez de pensamiento. ● Dificultad para resolver problemas. ● Fantasías de grandiosidad alternando con sentimientos de inferioridad. ● Sentimientos de frustración. ● Manifestaciones de angustia ante pequeñas contrariedades. ● Elevada autoexigencia que supera los límites razonables. ● Sentimientos de ser rechazado por los demás, incluyendo los padres u otras figuras significativas. ● Relación ambivalente con los progenitores, otros adultos y amigos. ● Antecedentes de haber realizado una tentativa de suicidio. ● Frecuentes sentimientos de desamparo y desesperanza. ● Falta de la capacidad de autocrítica.
La adolescencia es un periodo de preparación para la edad adulta durante el cual se producen varias experiencias de desarrollo de suma importancia. Más allá de la maduración física y sexual, esas experiencias incluyen la transición hacia la independencia social y económica, el desarrollo de la identidad, la adquisición de las aptitudes necesarias para establecer relaciones de adulto y asumir funciones adultas y la capacidad de razonamiento abstracto.
Más allá de los conflictos referidos, muchos adolescentes también se ven sometidos a presiones para consumir alcohol, tabaco u otras drogas y para empezar a tener relaciones sexuales, y ello a edades cada vez más tempranas, lo que entraña para ellos un elevado riesgo de traumatismos, tanto intencionados como accidentales, embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual.
Muchos de ellos también experimentan diversos problemas de adaptación y de salud mental. Los patrones de conducta que se establecen durante este proceso, como el consumo o no consumo de drogas o la asunción de riesgos o de medidas de protección en relación con las prácticas sexuales, pueden tener efectos positivos o negativos duraderos en la salud y el bienestar futuros del individuo. De todo ello se deduce que este proceso representa para los adultos una oportunidad única para influir en los jóvenes.
Los adolescentes dependen de su familia, su comunidad, su escuela, sus servicios de salud y su lugar de trabajo para adquirir toda una serie de competencias importantes que pueden ayudarles a hacer frente a las presiones que experimentan y hacer una transición satisfactoria de la infancia a la edad adulta. Los padres, los miembros de la comunidad, los proveedores de servicios y las instituciones sociales tienen la responsabilidad de promover el desarrollo y la adaptación de los adolescentes y de intervenir eficazmente cuando surjan problemas.
Por Ignacio Aladro