Barrios Ripiera y Ñu Porá: hace 25 años mil familias viven sin títulos, ni escuela, ni CAPS

29 de septiembre de 2016

A la falta de condiciones mínimas se agregan, además, que el Municipio no recoge la basura, a pesar del insistente pedidos de los vecinos, y la provincia no facilitó en el lugar, ni centros de salud, ni escuelas, ni destacamento policial. Son más de mil familias que ni siquiera cuentan con alumbrado público. “Lo único que hizo el intendente Ripoll fue tratar de bautizar el barrio con su apellido”, aseguró el diputado Sereno.

En ese sentido, y con las documentaciones en la mano, el legislador dijo que se abocará a colaborar con las necesidades de los vecinos y a efectivizar la expropiación que data del año 1999.
Ariel Enríquez tiene sólo 19 años y preside un barrio lleno de necesidades y urgencias. Está convencido que hay que involucrarse para tratar de conseguir algún cambio y, dice, que a pesar de los aprietes que recibe por sus reclamos, seguirá trabajando.

“Acá no hay escuelas, no hay casas, no hay papeles, no hay nada. El problema más urgente que tenemos en el barrio es la canalización del arroyo, el entubamiento, porque cuando llueve se inunda todo. Tampoco hay destacamento ni CAPS, ni alumbrado público; ni siquiera tenemos donde poner la basura. Las calles son un desastre. Acá se necesita mucho y sobre todo, alguien que trabaje para la gente”, reflexiona el joven, mientras muestra su barrio al legislador del PAyS.

“Nos mienten desde hace años”

“¿Cuál es el argumento para que no hagan nada?”, pregunta Sereno. “Que no hay papeles, y le mienten a la gente desde hace muchos años, que ya se va a hacer, que los terrenos están en juicio; etc, así vienen hace 20 años y la verdad, ya estamos cansados. Acá hay mil familias casi sin nada; así vivimos, en este desastre, y cuando hay problemas de salud, hay que salir hacia otros barrios para ser atendidos, o a Posadas, porque acá no conseguimos nada”. Frente a ellos se extiende un predio extenso: “Ahí podrían poner todo lo que quisieran para el barrio; pero no quieren», opina Ariel.

Ariel Enríquez organizó a su barrio, planteó reuniones, salió a reclamar “y aparecieron las presiones, te meten trabas, pero armamos un grupo de trabajo e igual salimos a escuchar las necesidades de nuestros vecinos, que son las nuestras; caminamos, escuchamos, y reclamamos, pero ante la Municipalidad sólo surgen trabas”, agrega, sin resignarse.

Asegura que seguirá peleando por sus derechos y los de la gente del barrio. “Necesitamos los títulos; pero recibí presiones. No importa, porque algo vamos a lograr. Necesitamos que se hagan las cosas; pero también que la gente participe. Yo sólo quiero ayudar a mi barrio; vivo acá desde chico; me crié y soy de acá», afirma.

“Seguiré reclamando hasta que alguien responda”

Una de las vecinas de Ñú Porá, Gladis Giménez, también tiene necesidades urgentes y sufre la ausencia del Estado. “No hay camiones que junten la basura, ni nadie que desmalece; el arroyo desborda y aunque abrieron más la zanja, algo que ayudó bastante; el problema continúa. Hablamos con distintas personas todo el tiempo; pero no pasa nada y como sigo reclamando, me dicen que soy molestosa; pero seguiré insistiendo”, define al explicar la situación urgente que los afecta.

La mujer asegura que las necesidades son tantas que no saben por dónde empezar. La basura es una de ellas e insiste con la necesidad de que el camión llegue hasta el barrio. “Hasta que venga, no dejaré de insistir. Hay chicos que para ir a la escuela cruzan por el arroyo cuando está seco, y cuando llueve deben dar una vuelta enorme». Y no se puede poner maderas o improvisar un puente porque las lluvias lo arrastran. “Hay que canalizar y solucionar esto, sobre todo para que los chicos no corran riesgos. Algunas familias cuando llueve directamente no mandamos a los chicos al colegio”, cuenta.

Gladis tiene tres hijos, dos en la escuela primaria y uno en la secundaria. Reclama que hagan algo, lo que sea. «Sacarnos, lotearnos, arreglar porque así no podemos bajar ni la luz; Son necesidades, por todos lados. Pero seguiremos reclamando, “hasta que alguien responda”, asegura.

“Solo pido lo urgente”

Flavia Escobar es otra de las vecinas. Vive al lado del arroyo y padece inundaciones con cada lluvia. “Pero al no tener regularizadas las tierras no podemos tener nada ordenado y vivimos padeciendo”, indica.

Flavia también acompañó al diputado Sereno por el barrio y relató las mismas necesidades que el resto de sus vecinos: «Pedimos que por favor arreglen el tema del arroyo porque cuando llueve, se inunda y se moja todo. Acá hay muchos chicos, a quienes se les mojan hasta los colchones. Es triste ver lo que pasa después de cada lluvia, y cuando viene la policía, anota todo, prometen ayuda y desaparecen hasta la próxima lluvia. La ayuda nunca llega; las letrinas desbordan y el olor es insoportable. Hay mucha mugre que también la generan los vecinos al tirar la basura al arroyo, porque no tienen dónde tirar”.

Las familias no encuentran salida a la situación, y cuando plantean las urgencias, desde el Municipio les responden que la Entidad Binacional Yacyretá es quien debe solucionarles el problema. “El secretario de Gobierno de la Comuna, José Luis Peralta nos dice que la EBY es quien tiene que hacerse cargo, y me ofrecen chapas porque con las tierras no pueden hacer nada. Necesitamos de manera urgente que canalicen el arroyo, que lo entuben. Ni siquiera estoy pidiendo una vivienda, sino sólo lo más urgente”, insiste.

Barrio La Ripiera Garupa1
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Barrio La Ripiera Garupa5