El presidente Jair Bolsonaro criticó este jueves un
proyecto aprobado por la Cámara de Diputados que autoriza multar a las
personas que no utilizan las mascarillas en la vía pública y se exponen a
contagiar o ser contagiadas de covid-19. «Lloramos a los muertos, pero
tenemos que tener el coraje de enfrentarlo. Nadie discute que alrededor del 70% de la población adquirirá el virus», dijo, indiferente a los partes del Ministerio de Salud.
Brasil ha vuelto a romper un récord al registrar 1.188 nuevas muertes durante las últimas 24 horas. La cantidad total de fallecimientos supera las 20.000. Los casos positivos ascienden en tanto a 310.087 y
convierten al gigante sudamericano en el tercer país del mundo con más
contagios, solo superado por Estados Unidos (unos 1,5 millones) y Rusia
(317.000).
Brasil confirmó su primer caso de covid-19 en febrero y se llegó a los 10.000 decesos en 53 días. Esa
cifra se duplico luego en 12 días. De acuerdo con el diario paulista
«Folha», que cita a expertos internacionales en salud pública, se espera
que más de 100.000 brasileños pierdan la vida como consecuencia de la crisis sanitaria.
La pobreza generalizada y la desigualdad social
aumentan los factores de riesgo. «No hay duda de que el epicentro de la
pandemia se está mudando a Brasil. Pero aquí la pandemia encontrará una
población en una condición muy, muy precaria», dijo Alexandre Kalache,
ex miembro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a The Financial
Times. Sus predicciones causaron alarma.
El general Eduardo Pazuello, ministro interino de
Salud, ha reconocido que el avance de la pandemia es inevitable en el
interior del país. La megalópolis de Sao Paulo padece
como ninguna otra ciudad los efectos del coronavirus. Su alcalde Bruno
Covas advirtió que al ritmo actual el servicio de salud colapsará en dos
semanas.
Covas es proclive a redoblar los rigores en la ciudad más grande
de América Latina, contra las aspiraciones de Bolsonaro. El capitán
retirado quiere que abrir la economía a toda costa. «Todos se benefician
de un retorno responsable al servicio. La ansiedad de la población es
enorme».