«Al principio de la pandemia se dijo mucho que se transmitía por contacto con superficies infectadas, entonces ver desinfectar las superficies da una sensación de seguridad que hoy sabemos que es falsa».
También se ha comprobado que animales como los hurones se
han infectado, lo que sólo se pudo haber producido a través del aire.
Las pruebas sobre el contagio por gotas balísticas, las
gotas grandes, son muy débiles; entonces es escandaloso que a un año de
iniciada la pandemia la OMS siga diciendo que ésta es la principal vía de
contagio.
– T: ¿Qué significa que el virus está en el aire?
– JLJ: No es una definición fantasmagórica, no significa que
el virus va a viajar kilómetros y va a venir a infectar. Significa que de las
personas infectadas sale como un humo invisible que puede contener el virus con
capacidad de infectar. Ese humo son los aerosoles respiratorios, son partículas
muy pequeñas, invisibles, que se quedan flotando en el aire.
Ahora bien. ¿Cuándo respiras mucho de los aerosoles del
otro? En dos situaciones: cuando estás muy cerca, sobre todo sin mascarilla
(barbijo), o cuando compartes el aire en una habitación cerrada, porque el
espacio cerrado atrapa el aire que esa persona está exhalando. Son dos
situaciones muy comunes y frecuentes.
T: ¿Cómo podemos disminuir el contagio?
– JLJ: El primer punto es entender que todas las personas
están exhalando este humo invisible y que nosotros tenemos que tratar de no
respirarlo. Las medidas para reducir el riesgo no son tan difíciles, pero no se
hacen. Lo primero es hacer todo lo que se pueda al aire libre, con distancia y
con mascarillas. Las clases, las reuniones de trabajo, las familiares, todo
debería hacerse en esas condiciones.
La mascarilla tiene que estar bien pegada a nuestra cara,
sobre todo alrededor de la nariz. Si todo el aire que respiramos pasa por la
mascarilla, el virus puede quedar «pegado» a esa tela, mientras que
si la llevamos con huecos no cumple bien el rol.
La mascarilla tiene que usarse siempre en interiores o
cuando entramos en sitios donde ha habido alguien o vendrá alguien después (así
no le dejamos virus).
En exteriores, por ejemplo, en una terraza o en un patio,
tengo que usarla si estoy a menos de dos metros de otra persona.
Si estoy en un espacio interior hay que reducir la cantidad
de personas lo máximo posible y ventilar, que significa que el aire que está
afuera ingrese y salga el aire contaminado.
Para ver si estamos ventilando bien, una posibilidad es
medir el dióxido de carbono (CO2) que nos va a indicar cuánto aire exhalado
hay.
Si no se puede ventilar hay que filtrar; para eso hay
aparatos específicos como los filtros hepa o filtros con ventilador que pueden
funcionar bien.
Y debemos evitar dos tipos de cosas: técnicas químicas que
usan iones, plasmas, hidroxilos, fotocatálisis, ya que son peligrosas porque
pueden producir compuestos tóxicos; y también hay que evitar poner
desinfectantes en el aire como ozono, agua oxigenada o dióxido de cloro, todo
esto serviría para desinfectar superficies pero no para el aire; es peligroso.
– T: ¿Por qué las personas tienen más incorporado el uso de
alcohol en gel que la ventilación?
– JLJ: Creo que es porque al principio de la pandemia se
dijo mucho que se transmitía por contacto con superficies infectadas, entonces
ver desinfectar las superficies da una sensación de seguridad que hoy sabemos
que es falsa.
Ese miedo quedó y ahora cuesta mucho sacarlo; lavarse las
manos está bien, todos estamos de acuerdo en esto, pero limpiar obsesivamente
las superficies no ha servido para nada. Y esta es responsabilidad, en parte,
de la OMS.
– T: Entonces, al aire libre también tengo que usar barbijo.
– JLJ: Depende, si estás en el medio de un monte sin nadie
alrededor entonces en principio no hace falta. Pero si estás caminando por una
ciudad y la gente te pasa al lado, o estás en un bar o en una terraza con
amigos, sí. Uno tendría que imaginarse que el resto está fumando y que, en la
medida que uno puede sentir el olor del cigarrillo, entonces puede estar
respirando los aerosoles que el otro exhala.
– T: Si no tengo el medidor de CO2, ¿Cómo hago para
asegurarme que un espacio está bien ventilado?
– JLJ: Es un tema porque si sientes la correntada, sobre
todo en invierno, lo más habitual es que las personas no resistan y cierren
todo.
Por eso, con un grupo comenzamos a insistir en la medición
del CO2. Teniendo en cuenta que al aire libre la medida es de 400 ppm, lo ideal
sería que en el ambiente que estamos no se supere las 700 ppm; la mayoría de
las veces cuando mides encuentras más de 1.500 ppm, y en un auto puede llegar
hasta 5.000 ppm.
El aparato no es muy caro y en una escuela podrían comprar
dos e ir midiendo las aulas periódicamente e ir aprendiendo; por ejemplo, en
día sin viento quizás hay que abrir tres ventanas 15 centímetros pero un día
con viento con abrirlas 10 centímetros quizás ya es suficiente.
Fuente: Télam