Al menos cuarenta personas resultaron con dificultades respiratorias e irritación, como consecuencia de la activación de una granada de gas lacrimógeno tirada ayer entre el numeroso público que disfrutaba de la primera noche de corsos barriales, en la ciudad de Corrientes.
La mayoría de los afectados fueron niños que debieron ser asistidos de urgencia en el Hospital Pediátrico Juan Pablo II. En tal establecimiento se registró el número de treinta asistencias, según datos oficiales.
A ellos se sumaron tres mujeres embarazadas, atendidas en el Hospital Vidal, área de neonatología; y otros ocho adultos que buscaron auxilio en los Hospitales Escuela, Angela Llano y Vidal. Al paso de las horas, todos regresaron a sus hogares.
También hubo otras personas que, si bien sufrieron consecuencias, optaron por no concurrir a centro médico alguno.
Desde la Policía, negaron rotundamente que la bomba de gas haya sido lanzada por algún efectivo de la fuerza provincial. “La Policía no utiliza este tipo de granadas, sospechamos que alguien del público tiró este elemento”, dijo el jefe de la institución, el comisario general Félix Barboza.
En este sentido, basados en imágenes fotográficas y de videos, las sospechas apuntaban a un par de jóvenes mezclados en la multitud como los presuntos responsables. La principal hipótesis habla de un caso “planificado”.
El episodio se registró unos pocos minutos después de las 2:30, en la intersección de la avenida Gobernador Ruiz y calle Cocomarola, en el límite entre los barrios Nuestra Señora de Pompeya y Yapeyú.
Al paso de la comparsa “Aramú”, de repente, comenzó a expandirse una columna de gas blanco que salía de un artefacto arrojado entre cientos de personas, muchas de ellas agolpadas contra un vallado.
La acción del viento provocó que la nube de gas se expandiera en forma rápida desde esa esquina, en dirección a la calle Vélez Sarsfield y, a su paso, fuera inhalada por gente que empezó a correr en forma de estampida.
Fuente: D.E.