Gran conmoción despertó en toda la provincia el asesinato del sindicalista Pablo Achingo. La saña con la que actuaron los victimarios y el sello mafioso con el cual se manejaron es lo que llama la atención de los investigadores, quienes no descartan ninguna teoría. Algunos hablan de un ajuste de cuentes, otros de un crimen ligado a una cuestión pasional.
Lo cierto es que Achingo había salido de su casa alrededor de las 22 del martes para jugar al fútbol con algunos conocidos. El dirigente sindical buscó a un amigo, jugó al fútbol en una cancha ubicada a pocas cuadras del centro y aproximadamente a las 1 de la mañana se dispuso a llevar a su compañero de juego a su casa para después desaparecer para siempre. No se lo volvió a ver con vida,
El auto de Achingo fue encontrado incendiándose en el Acceso Oeste, a metros del puente de Chacabuco, a las 4 de la mañana. Lo peor ocurrió dos horas después, cuando el cadáver del hombre fue encontrado en plena calle, en el barrio Santa Rita. El barrio se conmocionó por la crudeza de la escena.
La autopsia dejó en claro la saña y bronca con la que actuaron los asesinos. El cuerpo tenía quemaduras en la zona genital, torso y piernas, sufrió golpes en el rostro y en las costillas, signos de que antes de que lo torturaran, lo sometieron a una brutal paliza.
Hasta el momento no hay detenidos ni sospechoso. La Justicia se maneja con la máxima cautela para encontrar a los autores del macabro asesinato.
Achingo fue velado en Paz Eterna y llevado a un nicho en la mañana de este jueves del Cementerio La Piedad, donde descansará eternamente. Su familia y amigos claman por Justicia.