La expresidenta declaró en Comodoro Py en la causa Cuadernos con un discurso centrado en denuncias de persecución judicial, críticas al fallo de Vialidad y acusaciones de irregularidades en la instrucción del expediente.
La expresidenta Cristina Kirchner declaró este martes por la mañana en los tribunales de Comodoro Py, en el marco de la causa Cuadernos. La audiencia comenzó pasadas las 9.20 y duró casi una hora.
En el inicio de su exposición, la exmandataria centró sus críticas en la condena dictada en el juicio de Vialidad, a la que definió como “una causa emblemática de persecución política”, y sostuvo que se encuentra cumpliendo “una muy injusta condena”.
Durante su declaración, cuestionó el accionar judicial y apuntó contra magistrados y fiscales que intervinieron en el proceso. En ese sentido, habló de “jueces mutantes” y mencionó al magistrado Julián Ercolini, al señalar que en 2011 se había declarado incompetente en el expediente y que luego, durante el gobierno de Mauricio Macri, revirtió esa decisión.
También vinculó ese cambio con el rol de la entonces esposa del juez, quien, recordó, se desempeñaba como vocera del exministro de Justicia Germán Garavano. Además, puso en duda la imparcialidad del tribunal que la juzgó. “El presidente del Tribunal Oral N°2 jugaba al fútbol con el fiscal en la quinta particular de Mauricio Macri. Esos fueron los jueces y fiscales que me juzgaron y me condenaron”, afirmó.
En esa línea, insistió en que fue condenada “sin pruebas” y remarcó: “No hay un solo testigo que haya declarado contra mí”. También rechazó la figura penal aplicada, al sostener que nunca pudo haber cometido el delito de administración fraudulenta del Estado en su condición de jefa de Estado, especialmente tras la reforma constitucional de 1994.
Tras ese primer tramo centrado en Vialidad, la exmandataria dirigió sus críticas hacia la causa Cuadernos con duros cuestionamientos al proceso judicial y a los funcionarios intervinientes, entre ellos el fallecido juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli.
En ese contexto, sostuvo que el juicio es “un disparate total” que desalojó del podio de persecución política a la causa Vialidad. “Ya no se trata de jueces que no son imparciales, ya no se trata de jueces que juegan al fútbol y que tienen una familiaridad entre acusador y juzgador, sino que estamos ante una causa donde el juez de instrucción Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli son directamente mafiosos”, manifestó.
Y continuó: “Estamos inmersos en prácticas mafiosas por parte de jueces y fiscales. Es un juicio armado entre periodistas, jueces y fiscales, violando la garantía de juez natural”.
En ese marco, describió que el caso incluyó una “oleada de detenciones para chantajear empresarios” con el objetivo de que declaren en su contra. “‘En contra de los mugrientos’, como se refirió el fiscal Stornelli hablando de mí y de mi compañero Néstor Kirchner”, señaló.
“Los empresarios que se negaron a declarar contra mí terminaron presos”, añadió. Acto seguido, también remarcó que la causa está “llena de irregularidades” en las pruebas presentadas.
Además, recordó el fallo del 25 de septiembre de 2025 del Tribunal Oral Federal de Comodoro Py en el caso vinculado al falso abogado Marcelo D’Alessio, acusado de participar de una asociación ilícita integrada por miembros de servicios de inteligencia, periodistas y empresarios que, según sostuvo, “se vinculaban en el ámbito del poder judicial exhibiendo influencias ante los extorsionados y chantajeados, con el aval del fiscal Stornelli y el doctor Bonadio”.
“Los jueces dijeron que en esa asociación ilícita entre D’Alessio y Stornelli era un activo muy importante en todos los delitos que desplegaba esta asociación ilícita. Más mafioso no se consigue”, puntualizó.
En ese sentido, sostuvo que siempre hubo “jueces que responden a directivas políticas y económicas e inclinan la cancha a favor o en contra, tal cual les indican sus mandantes”, aunque afirmó que en la causa Cuadernos se alcanzó un estadio superior: “Ya no es que condenan sin pruebas, fraguan y construyen las pruebas para condenar a una persona. Algo nunca visto”.
La declaración continuó con distintos casos de empresarios y exfuncionarios extorsionados por “una asociación civil mafiosa”. Allí brindó detalles y, afirmó, pruebas de cómo Stornelli y D’Alessio presionaban y chantajeaban a distintos involucrados para construir la causa.
Minutos después, apuntó contra la construcción mediática que la acusa de haberse robado “un PBI” e indicó que, de haber sido así, no estaría sentada en el banquillo de los acusados, “teniendo en cuenta ciertos funcionamientos del Poder Judicial en Argentina”.