Vecinos del barrio Villa Martos, en Oberá, manifestaron su malestar por la ejecución parcial del Presupuesto Participativo 2025, y aseguran que se priorizó la puesta en valor de una plaza por encima de obras consideradas urgentes para la circulación del barrio. Según sostienen, la decisión se tomó sin un diálogo abierto y habría favorecido intereses particulares por sobre las necesidades reales de la comunidad.
De acuerdo a la documentación a la que se tuvo acceso, el proyecto original contemplaba la ejecución de cordón cuneta y empedrado en calles estratégicas como Manguruyú, Alcázar y Laguna Iberá, principales vías de acceso hacia la Ruta Nacional 14. Estas arterias presentan serias dificultades de transitabilidad, especialmente en días de lluvia, afectando a vecinos, transporte escolar y servicios de emergencia.
Sin embargo, según los vecinos, en una instancia posterior —con participación de autoridades municipales y referentes vecinales— se habría modificado la prioridad de ejecución. “En vez de mejorar las tres calles que son la Manguruyú, Alcázar y Laguna Iberá, priorizaron la plaza, y eso fue a espaldas de los vecinos”, afirmó un residente del barrio. En ese sentido, cuestionan que la obra elegida no responde a una necesidad urgente en comparación con los problemas de accesibilidad que atraviesa el sector.

El reclamo también apunta a una supuesta falta de transparencia en el proceso. “No hubo un diálogo abierto, no avisaron, y terminaron firmando algo que beneficia un interés personal”, expresó el vecino, quien además remarcó el estado crítico de las calles: “Cuando llueve es imposible, intransitable. Y cuando pasan camiones levantan un tierrerío terrible”.
Según los vecinos, lo ocurrido no solo representa un cambio de prioridades, sino también una decisión que contradice lo acordado colectivamente en las reuniones previas. Aseguran que el proyecto ganador fue definido con el objetivo de mejorar la conectividad del barrio, y que la modificación posterior genera desconfianza y sospechas sobre cómo se manejan los recursos públicos. En ese marco, cuestionan con dureza que una obra de menor urgencia haya sido puesta por delante de necesidades básicas que afectan a cientos de familias.
Por otro lado, desde la comisión vecinal se había informado que, debido a la disminución de los ingresos municipales, el presupuesto actual no alcanza para ejecutar la totalidad de las obras previstas, por lo que en una primera etapa se avanzaría con el mejoramiento de la plaza y solo una de las calles. No obstante, esta explicación no logró calmar el malestar, ya que los vecinos sostienen que la priorización no refleja lo acordado originalmente en las asambleas.
En este contexto, el conflicto deja expuesta la tensión entre las decisiones institucionales y las demandas del barrio, donde los vecinos insisten en que las obras de infraestructura vial son fundamentales para garantizar la conectividad, la seguridad y la calidad de vida en Villa Martos. Mientras tanto, el cuestionamiento también alcanza al rol del municipio en la validación de estos cambios y la falta de instancias de participación más amplias.

