Los reclamos por ruidos molestos volvieron a poner bajo la lupa el funcionamiento del área municipal encargada de controlar los niveles de sonido en Posadas. La situación genera una particular contradicción: el organismo realiza controles entre las 13 y las 15, pero no mantiene guardias nocturnas, justamente durante una franja en la que los vecinos suelen necesitar con mayor frecuencia la intervención.
Según pudo saber Misiones al Instante, la Municipalidad de Posadas dejó de realizar las guardias nocturnas que anteriormente permitían que inspectores salieran con una patrulla ante las denuncias de vecinos. Fuentes vinculadas al área señalaron que la modificación se produjo en el marco del recorte presupuestario que atraviesa el municipio, que derivó en la reducción de este tipo de servicios.
El problema aparece especialmente entre las 22 y las 6, cuando los ruidos generados por locales, reuniones, vehículos o motos pueden afectar directamente el descanso. En los últimos meses, Misiones al Instante recogió distintos reclamos por situaciones de este tipo en barrios y sectores de Posadas, con vecinos que aseguran que los episodios se repiten durante la madrugada.
La queja de los vecinos apunta a una pregunta concreta: ¿de qué sirve tener un área de Ruidos Molestos si cuando efectivamente se produce el ruido no hay inspectores disponibles para comprobarlo? Una denuncia puede quedar registrada, pero si nadie concurre al lugar para realizar la medición, resulta prácticamente imposible determinar en ese momento si se está incumpliendo la normativa.
Ante la ausencia de la patrulla municipal durante la noche, muchos vecinos terminan recurriendo a la Policía para pedir que intervenga. Sin embargo, los efectivos deben atender otros procedimientos y operativos, por lo que la llegada al lugar puede demorarse. Para cuando finalmente aparece un móvil, en numerosos casos la música ya bajó, las motos se fueron o el ruido directamente terminó.
La propia Policía suele indicar a quienes realizan estos reclamos que también deben formalizar la denuncia ante la Municipalidad, debido a que el organismo municipal es el que cuenta con los elementos necesarios para constatar y medir los niveles de sonido. El inconveniente es que, durante buena parte del horario nocturno, esa estructura no se encuentra operativa para salir a verificar las denuncias.
El escenario se vuelve todavía más llamativo porque el área sí mantiene actividad durante el horario de la siesta, de 13 a 15. Es decir, existe personal destinado a controlar los decibeles durante una franja específica del día, mientras que durante la noche, cuando los vecinos denuncian reuniones, música elevada y escapes libres, la respuesta municipal queda limitada. Los reclamos recientes por motos y ruidos en distintos puntos de la ciudad muestran que la problemática continúa vigente.
Así, el sistema termina dejando a los vecinos en una especie de zona gris: tienen un área municipal a la cual recurrir, existen normas que regulan los niveles de ruido y pueden realizar denuncias, pero no cuentan con la misma capacidad de respuesta durante las horas en que más necesitan descansar. Mientras tanto, los episodios continúan y la intervención queda muchas veces atada a la llegada de un patrullero.
El reclamo no apunta a que deje de funcionar el área de Ruidos Molestos, sino precisamente a lo contrario: que vuelva a tener capacidad operativa cuando los vecinos realmente la necesitan. Porque si la respuesta llega al día siguiente, cuando ya no existe música, motos ni reuniones para medir, el control puede terminar convirtiéndose simplemente en una denuncia más acumulada en el papel.