presidenta de la organización, doctora Rosa Reina, y del vicepresidente, doctor
Guillermo Chiappero. En la misma advierten que “Los médicos, enfermeros,
kinesiólogos y otros miembros de la comunidad de la terapia intensiva sentimos
que estamos perdiendo la batalla. Sentimos que los recursos para salvar a los
pacientes con coronavirus se están agotando. La mayoría de las Unidades de
Terapia Intensiva del país se encuentran con un altísimo nivel de ocupación”.
“Los recursos físicos y
tecnológicos como las camas con respiradores y monitores son cada vez más
escasos. La cuestión principal, sin embargo, es la escasez de los trabajadores
de la terapia intensiva, que a diferencia de las camas y los respiradores, no
pueden multiplicarse. Los intensivistas, que ya éramos pocos antes de la
pandemia, hoy nos encontramos al límite de nuestras fuerzas, raleados por
la enfermedad, exhaustos por el trabajo continuo e intenso, atendiendo cada vez
más pacientes”, señalaron los profesionales.
Luego reconocieron las
extenuantes jornadas laborales y los bajos ingresos que perciben: “Por
horas y horas de trabajo estresante, agotador, pese a ser profesionales
altamente calificados y entrenados, ganamos sueldos increíblemente bajos, que
dejan estupefactos a quienes escuchan cual es nuestro salario”.
Tras esto lanzaron una dramática
advertencia: “Observamos en las calles cada vez más gente que quiere disfrutar,
que reclama sus derechos, la gente que se siente bien por ahora. ¿Qué pasará
con ellos y sus familiares mañana? ¡Ojalá que no se transformen en uno de
nuestros pacientes que, con fuerzas, trataremos de arrebatarle a la muerte!”.
Sobre el final hicieron hincapié
en algunos cuidados que parecen haberse relajado: distanciamiento social, uso
de tapabocas, lavado frecuente de manos, no aglomerarse, no hacer fiestas. Y
sentenciaron: “El personal sanitario está colapsado, los intensivistas
están colapsado, el sistema de salud está al borde del colapso”.