El último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló el agravamiento de la situación de aquellas personas que pudieron conservar su trabajo (formal o informal) durante 2020, año en el que la situación laboral fue directamente afectada por la irrupción de la pandemia de coronavirus y las restricciones a la actividad económica y la movilidad social por la implementación del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO).
En el análisis presentado este jueves, se destacó que si bien la tasa de desempleo subió al 13,9%, hubo un nivel mucho mayor, del 28,5%, disimulado por el denominado “efecto desaliento”, ya que muchas personas desocupadas no están en la búsqueda de un trabajo, por diferentes razones, y las estadísticas oficiales no las computan.
El análisis realizado por Eduardo Donza y Santiago Poy y coordinador por Agustín Salvia mostró una significativa suba de los niveles de pobreza medido exclusivamente entre las personas con trabajo, que del 15,5% en 2017 trepó al 27,4% en 2020, con una suba de 11,9 puntos porcentuales.
Asimismo, al considerar la pobreza extrema -concepto equivalente al de la indigencia medido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)- en el mismo lapso el porcentaje se elevó 2,5 puntos, de 1,9% a 4,4%.
El estudio de la UCA precisó que “el incremento de la pobreza fue significativamente más intenso entre los/as trabajadores/as que viven en hogares del estrato trabajador integrado y del estrato marginal, que residen en el Conurbano Bonaerense, entre las mujeres y entre trabajadores/as en edades centrales (35-59 años)”.
Al tratarse de un abordaje multidisciplinario y no ceñirse exclusivamente a la cuestión de los ingresos, el informe revela también el deterioro en las condiciones de trabajo, la asistencia social y el impacto psicológico de la crisis.
Al respecto, los autores destacaron que “el malestar psicológico, el afrontamiento negativo, el sentirse poco o nada feliz y la creencia de control externo son marcadamente más elevadas en el grupo de trabajadores que poseían empleo en 2019 y no lo poseen en el escenario de la emergencia económico-sanitaria y en las personas que en ambos momentos se encontraban desocupadas o inactivas”.