Los números se desprenden de la información del Ministerio
de Hacienda y del BCRA y fueron recopilados por Leandro Ziccarelli, coordinador
del Observatorio Monetario-Financiero del Centro CEPA. Como se ve en el
gráfico, los dólares ingresados por endeudamiento superaron cada año el saldo
negativo de las cuentas públicas. De la deuda tomada por Cambiemos en su
mandato, apenas el 26% (unos US$49.000 millones) fue destinado a cubrir el
déficit fiscal primario, el que busca llevar a 0% el Ejecutivo y que no incluye
el pago de intereses. El déficit financiero total, que sí considera los
intereses, ascendió a US$98.000 millones, es decir, significó el 52% de esos
pasivos. La otra mitad se destinó principalmente a abastecer la dolarización (36%
del total).
Y el 12% restante fue a pagar vencimientos de capital y una pequeña
parte aún permanece en las reservas.
«El mensaje de los funcionarios es que el
megaendeudamiento tuvo que ver con el déficit fiscal heredado. Pero en realidad
tomando la mitad de deuda podrían haber pagado todo el déficit primario y los
intereses. Tomaron más para hacer dos cosas: renovar vencimientos de capital y
financiar la fuga de capitales y el déficit externo», sostuvo Ziccarelli
en diálogo con BAE Negocios.
Este escenario muestra que el ajuste fiscal impulsado por el
FMI y aplicado por el Gobierno en su plan de déficit primario 0% no logrará
tapar el agujero financiero porque la mayor parte de la deuda es para pagar más
deuda. El círculo vicioso del endeudamiento. Mientras los fondos destinados a
obras públicas y a educación cayeron, respectivamente, 53% y 23,3% en términos
reales entre 2015 y 2019, el peso del pago de intereses en el presupuesto pasó
del 6,2% al 20,1% en el mismo período, de acuerdo a un informe de la Undav.
«Lo que están haciendo es cambiar déficit primario por
déficit financiero. A eso se suman vencimientos de capital gigantes. Es brutal
la cantidad de plata que se va a necesitar para pagar eso», dijo
Ziccarelli. Según datos oficiales, el legado de la actual gestión para el
próximo mandato son vencimientos por unos US$150.000 millones pero sin dólares
del FMI para afrontarlos.
Ese cuadro es el que llevó a los fondos especulativos a
cerrarle el grifo al Gobierno antes del estallido de la crisis y que ahora
agita los temores de default y mantiene el riesgo país en torno a los 1.000
puntos básicos.