El Gobierno postergó un mes la suba de impuestos a los combustibles: las petroleras igual ajustarían

28 de mayo de 2019

Anticiparon que a pesar de
la medida del Poder Ejecutivo, las compañías productoras de hidrocarburos
evalúan aplicar un incremento de entre 2% y 3% en los próximos días. Se estima
que el atraso total en las bocas de expendio todavía ronda entre 6% y 20%.

 

Según pudo saber ámbito.com, la Secretaría de Energía pospuso
hasta el primero de julio el ajuste trimestral obligatorio establecido en la
reforma tributaria impulsada por Cambiemos y aprobada por el Congreso a fines
de 2018. La postergación se oficializará miércoles o jueves con la publicación
de una resolución o un decreto en el Boletín Oficial.

 

La ley de reforma establece un alza automática cada tres
meses del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido
de Carbono (IDC) según la variación de la inflación minorista que mide el
INDEC. En este caso, el primer trimestre de 2019 acumuló una suba de 11,8%. Por
lo tanto, en las estaciones de servicio se esperaba un impacto en el precio por
litro de entre 1% y 1,5% en las naftas y el gasoil.

 

Según los datos a los que accedió este medio, a partir del
primero de junio la nafta tenía previsto subir $ 1,095 por el ajuste de
impuestos, mientras que el gasoil se debería incrementar $ 0,725. Sin embargo,
por decisión del Gobierno esta actualización quedará pendiente un mes más.

 

Desde que el exministro de Energía Juan José Aranguren
liberó el mercado de los combustibles, el precio se determina por cuatro
variables: la cotización del crudo Brent, el tipo de cambio, los biocombutibles
y los impuestos.

 

Un reciente estudio elaborado por la consultora Economics
Trend para la Federación de Expendedores de Combustibles del Centro del País
(Fecac) reveló que en el último año de los $ 800 que se encareció el llenado de
un tanque promedio (se pasó de $ 1.400 a $ 2.000), unos $ 720 corresponden a la
devaluación. Los restantes $ 80 corresponden a los otros tres factores.

 

Sin embargo, los estaciones alertan por la fuer te presión
impositiva en el sector, que estima ronda el 40%. “La carga impositiva final en
el precio del combustibles es mucho y muy fuerte. El Gobierno debería tomar
nota de este impacto y debería bajar la presión, para que luego baje el presión
final al consumidor”, afirmó Gabriel Bornoroni, presidente de la Fecac.

 

“La presión impositiva del sector es de casi 40%, si se suma
los impuestos al despacho de combustibles, el impuesto al Dióxido de Carbono,
el Impuestos a las Ganancias, el IVA, las contribuciones patronales, Ingresos
Brutos, comercio e industria de cada provincia y el impuesto al cheque o los
débitos y créditos”, agregó.

FUENTE: ÁMBITO.