El papa reconoció este sábado en Dublín el fracaso de la Iglesia irlandesa en afrontar adecuadamente lo que denominó «crímenes repugnantes de los abusos» a menores, y pidió esfuerzos para adoptar normas severas y que no se vuelvan a repetir.
El discurso estuvo dirigido a las autoridades y fue pronunciado al comienzo de su visita de dos jornadas a Irlanda, donde llegó este sábado para participar en el Encuentro Mundial de las Familias
«No puedo dejar de reconocer el gravé escándalo causado en Irlanda por los abusos a menores por parte de miembros de la Iglesia encargados de protegerlos y educarlos», aseveró.
«El fracaso de las autoridades eclesiásticas —obispos, superiores religiosos y sacerdotes— al afrontar adecuadamente estos crímenes repugnantes ha suscitado justamente indignación y permanece como causa de sufrimiento y vergüenza para la comunidad católica».
Luego, al terminar el primer día de su visita a Irlanda, el Papa se reunió «durante hora y media» con ocho víctimas irlandesas de abusos cometidos por religiosos en ese país.
Entre las ocho personas se encontraba una víctima, que quiere permanecer anónima, del sacerdote católico Tony Walsh, que abusó de niños durante dos décadas antes de ser encarcelado.
El papa también recibió a Marie Collins, septuagenaria irlandesa que fue víctima a los 13 años de un sacerdote cuando estaba en un hospital.
El padre Patrick McCafferty, también recibido por el papa, fue agredido cuando era seminarista en los años 1980.
Y estuvo con un empleado de la ciudad de Dublín, Damian O»Farrell, que sufrió abusos a los 12 años, según la prensa irlandesa.