Estudiantes venció a River y sumó su tercera victoria consecutiva en la Superliga

4 de noviembre de 2018

No parece River, más allá de que Marcelo Gallardo está al borde del
campo de juego, gritando a viva voz. Si ni siquiera está vestido de
banda roja. Violeta de la cabeza hasta la punta de los pies, tiene el cuerpo en Quilmes pero el alma en la Bombonera. Lo dejan claro sus hinchas apenas arranca el partido y en tiempo adicional. “Que la Copa, cueste lo que cueste, que la Copa tenemos que ganar”, cantan
en la tribuna visitante. Enfrente está Estudiantes, pero todos piensan
en Boca. Por eso un puñadito de titulares encara este partido. Y como el
que mucho abarca, poco aprieta, se lo lleva puesto la derrota. Una
pelota parada y un rebote fortuito le permitieron ganar su tercer
partido consecutivo al pincha. De la mano de esos veteranos que supieron
conquistar América en su mejor época y el pibe Iván Gómez, un
todoterreno que se comió la mitad de la cancha.

Guardó casi todo el Muñeco. A excepción de Javier Pinola, Pity Martínez
y Lucas Pratto, con seguridad titulares en el Superclásico, tal vez
Ignacio Fernández, apostóó a una mayoría de suplentes que se
establecieron en un 4-1-3-2. No hubo demasiada elaboración, muy a pesar
de que Nacho comandaba la salida, Pity se mostraba activo por
la izquierda y Pratto y Scocco dinámicos en las inmediaciones de Mariano
Andújar. Bajo esta coyuntura, salvo alguna proyección de Camilo Mayada o
algún disparo de Pity de media distancia, no desequilibró en un primer tiempo ordinario, con pocas jugadas elaboradas y escasos remates al arco.

Estudiantes y River protagonizaron oscuros cuarenta y cinco minutos. Con las únicas luces aportadas por Pity,
aun en su soledad creativa, y Gómez, un discípulo de Rodrigo Braña,
volante de corte, recuperación que se animó a romper líneas. Después, no
es posible destacar nada en una primera etapa en la que unos y otros
mostraron movilidad hasta tres cuartos y poca profundidad. Casi no pisaron las áreas.

Bien plantado con Braña y Gómez en el medio, Estudiantes jugó largo
para Mariano Pavone o buscó algún toque de la Gata Fernández. Dependió
de los desbordes de Iván Erquiaga. Sin embargo, en el área de Germán Lux
no fluyó el Tanque. No hubo jugadas destacadas. Y el partido se hizo demasiado aburrido bajo el cielo de Quilmes.

En el segundo tiempo, Estudiantes salió decidido a presionar unos metros más arriba. Bruno Zuculini bajó a Fernández. Y la Gata pegó el zarpazo. Ejecutó el tiro libre, la pelota rebotó en Nacho Fernández y descolocó a Lux.

Ya no estaba Pity, reemplazado por Juan Fernando Quintero.
Pero no fue el colombiano, muy apagado, el que se cargó River al hombro.
El que pidió siempre la pelota fue Nacho Fernández. Así y
todo, se le hizo cuesta arriba superar a los volantes de Estudiantes.
Mucho más, con los cambios de Leandro Benítez, que reforzó el mediocampo
para cortar los circuitos. Entró el pibe Ferreyra, que esta vez no se
vistió de héroe como la semana pasada ante Aldosivi. Casi lo salva otro
juvenil, Julián Alvarez. Pero aparecieron las experimentadas manos de
Andújar. Sí, al Chino lo sostuvieron sus ex compañeros: Braña, la Gata y el arquero. Con Gómez como gran figura. River, en cambio, dejó interrogantes con su mix violeta. Quizá en la Copa encuentre todas sus respuestas.

CLARÌN.