«Un espíritu de solidaridad mundial también exige al menos una reducción significativa de la carga de la deuda de las naciones más pobres, agravada por la pandemia», planteó el pontífice en un mensaje enviado para las denominadas reuniones de Primavera de los organismos que se desarrollan de forma virtual.
«Aliviar la carga de la deuda de tantos países y comunidades hoy en día es un gesto profundamente humano que puede ayudar a las personas a desarrollarse, a tener acceso a las vacunas, la salud, la educación y el empleo», sostuvo el Papa en el mensaje dado a conocer por el sitio web de la organización.
En ese marco, el Papa remarcó que «la noción de recuperación no puede contentarse con volver a un modelo desigual e insostenible de vida económica y social, en el que una pequeña minoría de la población mundial posee la mitad de su riqueza».
En su mensaje, retomando los conceptos de su encíclica de 2020 Fratelli tutti, Francisco agregó que «es hora de reconocer que los mercados, especialmente los financieros, no se gobiernan por sí mismos».
«Los mercados deben estar respaldados por leyes y regulaciones que aseguren que funcionan para el bien común, garantizando que las finanzas, en lugar de ser meramente especulativas o autofinanciadas, funcionen para los objetivos sociales que tanto se necesitan durante la actual emergencia sanitaria mundial», argumentó.